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Martín Marcos; “El mejor poeta de su generación”

El domingo pasado murió en Vilviestre del Pinar (Burgos), Martín Marcos, un poeta absolutamente desconocido en las liberías, nunca publicó obra alguna, y sin embargo, Fernando Arrabal, creador del teatro Pánico, le consideraba “el mejor poeta de su generación“. El mismo Arrabal publicó un obituario en su honor en el diario El País, y la genial figura de Marcos salió a relucir. Una semana le costó a Diario de Burgos, escribir un reportaje en homenaje a su paisano, y cuanto más sabemos sobre Martín Marcos más atónito me quedo. Recopilo aquí una serie de párrafos de lo que Arrabal y Diario de Burgos han dicho sobre este gran poeta desconocido.

Fernando ArrabalSí, Martín Marcos era y es un desconocido. Pronto se le conocerá como ‘el gran poeta de su generación’. Fue más escritor y más poeta y más humano que todos los que le vamos a sobrevivir. Y obviamente infinitamente más que yo.

Le he visto en Chipre o en Chicago con la misma camisa e idéntica mochila cargada con libros hasta las cejas. Viajaba en charters peligrosos y baratísimos sin penetrar en postales.

En París o Poggibonsi, en Brnö o New York se codeó con Houellebecq o Ivantchuck, con Kundera o Thieri Foulc, con Franco Battiato o Edoardo Sanguineti, con Antonio Bertoli o Benjamín Ivry,

Diario de Burgos: Consciente de la exigencia que suponía entregarse totalmente a estas pasiones, decidió vivir sin ataduras, libre como un pájaro. Con un hatillo exiguo, apenas lo puesto -algo de ropa y libros, siempre libros- recorrió países como un clochard invulnerable, como uno de esos seres que quieren absorber la vida pero a quienes la vida acaba agradeciendo su existencia, porque siempre pasó por ella iluminándolo todo a su alrededor.

Martín Marcos nos dejó hace ya una semana, a causa de un accidente laboral mientras trabajaba en su pueblo, tenía 47 años. En la librería que frecuentaba en Burgos capital siempre le recordarán por su facha desarrapada, siempre llevaba la misma camisa y la misma mochila, y su cara de bonachón y humildad. Aquel hombre de pueblo, sencillamente vestido, compraba y devoraba libros a todas horas, y vivía como se fue, como un gran desconocido. Dicen sus familiares que ha dejado dos obras inéditas, quizá ahora, con su muerte, salgan a la luz.

Fernando Arrabal: Elegía por un desconocido.

Diario de Burgos: Vida de un sabio trotamundos.