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Cómo destruir una película

Antes que nada, “Déjame entrar” es una película de amor. También es una película de vampiros, pero esto es lo menos importante. Desgraciadamente ha coindido con el bombo-éxito de la saga Crepúsculo y sus derivados (atentos a la serie “No soy como tú” de Antena 3, que se los ve venir) pero no tiene nada que ver. “Déjame entrar” es una de las joyas recientes del cine sueco, y que parte de una novela no menos interesante: ambas son una historia de amor imposible, y sin embargo repleta de concesiones más o menos trágicas.

Explico rápidamente el argumento: Óskar es un niño tímido y que tiene problemas para ser aceptado en clase. Los otros niños lo acosan y golpean, y Óskar sólo puede aceptar y encontrar refugio en una violencia contenida que refleja perfectamente su colección de recortes de prensa acerca de muertes y asesinatos. Una chica muy extraña, Eli, se muda al piso de enfrente. Eli es muy pálida, tiene un aspecto bastante débil y lo primero que le dice a Óskar es que no pueden ser amigos. A partir de ahí empieza todo.

La película fue un éxito y acabó siendo nominada al Goya a mejor película extranjera en nuestro país, que perdió ante Slumdog Millonaire. Se ha llevado una buena cantidad de premios y las alabanzas de la crítica internacional. Además, en Estados Unidos ya están trabajando en un remake (temblemos) con un guión distinto también basado, dicen, en la novela.

El problema está en cómo se ha vendido la película. Desde el principio se la enmarcó en el género de Terror, con suerte en los géneros Terror y Romántica, y toda la publicidad que se le dio partió de este punto. Así se explican el trailer y la sinopsis, pero no los numerosos comentarios de la prensa y la crítica. La historia de Óskar y Eli se ha intentado vender como una película llena de tensión y sangre, sin descartar la ternura, pero como película de miedo. Los premios que se ha llevado no los ha ganado como película de vampiros, ni siquiera como película de amor entre vampiros y mortal, sino por la poesía que emana del guión. Continuar leyendo


Estrenos de cine: “Déjame entrar”

Tener un amigo vampiro está de moda, ¿tú ya tienes el tuyo?

2008 ha sido el año vampírico por excelencia, aunque si Murnau se levantase de su tumba, se daría con la tapa, y luego alucinaría un rato.
Lo cierto es que la película que nos ocupa “Lat den rätte komma in” (Déjame entrar) es una gota de agua entre tanto barro que nos ha caído el año pasado. Porque si los productores de “Crepúsculo“, el guionista Alan Ball y la escritora Anne Rice viesen esta película dejarían el cine para siempre, y yo se lo agradecería.Al lío. “Déjame entrar” narra la historia de un niño sueco, Oskar, que vive en una barriada obrera, es tímido, no tiene amigos y sufre maltrato escolar. En estas se muda a la casa de al lado una niña siniestra con ojeras de hace 200 años, es un vampiro y Suecia, que pasa media vida en penumbras, es su hábitat natural. Rápidamente los dos niños conectan y comparten una soledad que, aunque mutua, responde a razones distintas.

El film, dirigido por el sueco Tomas Alfredson, está basado en una novela de terror publicada en 2004 por el escritor John Ajvide Lindqvist. El punto fuerte del metraje radica en que, a pesar de tratar una temática vampírica y sobrenatural, va mucho más allá y el vampirismo se convierte en una causa secundaria de los problemas. Porque la película aborda, de forma sutil y magistral, asuntos mucho más graves; el acoso escolar, la pederastia, la prostitución, la amistad, la violencia de género, el alcoholismo, la venganza, la preadolescencia, la soledad… Siendo el asunto vampírico su pieza más floja y la que en ocasiones hace decaer la trama.

Por ello es de agradecer a este director su esfuerzo por contar las cosas con pausa, usando sólo las palabras justas y necesarias (¡Cuánto ruido hay en esta vida!) y sin caer en dramatismos y exageraciones. Aunque sobre todo hay que agradecer el casting de actores; es difícil encontrar a una niña que saque a su personaje tanta ternura, comprensión y templanza como lo hace Lina Leandersson, de su compañero de reparto Kare Hedebrandt podemos decir más de lo mismo, con una simple mirada te da a entender todo el dolor que hay en su personaje.
Como ya he dicho lo más flojo del film es el tema del vampirismo, el propio título “Déjame entrar” se basa en la leyenda de que los vampiros no pueden entrar en casas ajenas si no son invitados, lo cual es un alivio. En muchos momentos nos vemos perdidos porque algún detalle no se explica con claridad y el espectador se ve obligado a elucubrar, se crea así la sensación de que todo ocurre por una buena razón y no es necesario ahondar más en ello, lo que al final provoca que te quedes con ganas de saber más.

La película lleva en las carteleras españolas desde el viernes 17 de abril y me parece una buena elección para ver algo diferente en cuanto al tema de vampiros (lo de menos) y de las relaciones humanas (lo de más). Ya lo aviso, el doblaje español da más miedo que la película (no es de terror, aunque lo intente) y se pierden muchos matices, por ejemplo, la voz de la protagonista está retocada y es más grave que en la realidad, por una buena razón.

Hay anunciado un remake estadounidense (a ese público hay que darle todo bien mascadito) para 2010, como siempre, no espero mucho de él.