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AIR 2010: Responsabilidad social de los medios

Dentro del “Encuentro de Ciudadanía, Sociedad y Empresas Socialmente Responsables”, AIR 2010, que ha organizado la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, para analizar y debatir la importancia del desarrollo de la actividad empresarial acorde con unos principios básicos de responsabilidad y sostenibilidad social, llamaba la atención la mesa dedicada a la responsabilidad social de los medios de comunicación.

El elenco no tenía desperdicio alguno, ya que con la moderación de Antonio Manfredi, director de Contenidos Digitales de la RTVA, durante su desarrollo expusieron sus opiniones Ignacio EscolarJuan Luis SánchezJuan Carlos BlancoCésar Calderón, Antonio Salvador, de El Mundo Andalucía, y Maite Sáenz de Cabezón, deMedia Responsable.

En este vídeo están las opiniones de los integrantes de la mesa al respecto de este asunto.

A nuestro entender, la principal responsabilidad social de un medio debe ser la búsqueda a toda costa de la verdad, o de lo que más se le aproxime, y el compromiso permanente con el lector de ofrecerle una información veraz utilizando para ello la metodología que caracteriza al periodismo. Todo lo que no pase por estas dos premisas básicas se deberá encuadrar en maniobras más o menos intencionadas para poner ante los ojos de los lectores una visión velada de la realidad por la causa que sea.

Si tenemos en cuenta que buena parte de calidad democrática de un país se mide por la clase de información que producen sus medios de comunicación, y que sólo con ciudadanos bien informados tiene posibilidades de existencia una democracia arraigada y con contenido, del que los medios cumplan a rajatabla ambos enunciados depende en buena medida la salud del sistema del que nos hemos dotado para relacionarnos. Y es ahí donde de verdad radica su importancia.

Trabajo realizado por Jack Daniel’s y el que aquí escribe.


En favor de regular el periodismo

La democracia ni se entiende ni se podría ejercer sin los medios de comunicación. El periodista es fundamental en la sociedad actual, como actor fundamental del ejercicio democrático. Debe ser la voz de los ciudadanos hacia el poder, pero también debe ser la voz del poder hacia los ciudadanos. Y cómo no, su principal razón de ser, es la de actuar como centinela ante los abusos que los gobernantes cometieran en perjuicio del pueblo. El informador debe, por tanto, velar por el correcto funcionamiento de los mecanismos democráticos.

Al igual que el trabajo de un médico consiste en cuidar la salud de las personas, el trabajo del periodista consiste en cuidar la salud de una sociedad. ¿Qué faceta es más importante? No seré yo quien responda una pregunta tan compleja. Pero es conveniente abordar las causas de por qué una de las profesiones está tan ultrajada y sobre todo hay que pensar en soluciones para que ambas profesiones tengan un rango similar, como en teoría poseen.

Vayamos al contexto. En la actualidad conviven tres tipos de informadores: el que informa siendo licenciado en periodismo, el que trabaja y cobra como periodista sin serlo, y el que se cree periodista porque informa de manera amateur u ocasional, como el que tiene un blog o habla en la radio de su pueblo porque le gusta y se lo pasa muy bien así. Para diferenciarlos, llamaremos al primero periodista –por ser su acepción la más pura-, al segundo lo llamaremos intruso, por hacer del intrusismo profesional su forma de ganarse la vida, y al tercero, periodista ciudadano, como generalmente se le conoce.

Ni que decir tiene que cualquiera de ellos puede ejercer como periodista mejor que los otros. El problema viene cuando las principales características del oficio son la sobresaturación de la demanda laboral, la escasa oferta de empleo, el altísimo nivel de intrusismo y las precarias, indecentes y decimonónicas condiciones laborales. ¿Cuál de los tres tipos de periodistas anteriormente citados debería primar sobre quién?

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Antonio Burgos: “Nada digo de Leire Pajín, porque con esa cara de película porno…”

La lactante succión de Cádiz hay que subirla hasta Parla: «En Parla hay que mamar». ZP ha tenido que mamar tela en Parla. Pero, vamos, más que Rómulo y Remo de la loba capitolina. Ni te cuento Rubalcaba. Y nada digo de Leire Pajín, porque con esa cara de película porno…

En mi barrio hubro primarias, por Antonio Burgos. 06/10/2010.

Dice la sabiduría popular que la lascivia no está en la carne que enseña, si no en el ojo que mira. Yo añadiría que también se halla en la mente. El cerebro humano se ha forjado durante millones de años de salvaje lucha evolutiva hasta llegar a un nivel de perfeccionamiento asombroso. Constantemente nos ofrece muestras de su grandeza, y cada día nos sorprende más.

Pero también es capaz de jugar malas pasadas. Esas triquiñuelas, bien encauzados, pueden originar arte y belleza, como el cine. Pero también pueden producir tremendas enajenaciones. O pajas mentales. Dicho así seguro que nos entiende Antonio Burgos, alguien a quien su mente le suele realizar bastantes jugarretas -o putadas, don Antonio-. Tantas, que cualquiera podría calificarle como mala persona y tener motivos más que suficientes para ello.

Pero yo no pienso así. Sinceramente, creo que usted es una mala jugada del destino, una rara avis que nos ha legado el devenir. Una especie en peligro de extinción que en otra época se hubiera sentido a buen seguro como pez en el agua, pero que en estos tiempos que corren resulta obsoleto, bastante molesto y totalmente fuera de contexto, como una muela de juicio. Honestamente, pienso que figuraría mejor como pieza de museo que como pintor de recuadros.

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Haciendo periodismo

Ayer me encontré en mi twitter con un reply del compadre Jack, en el que me decía:

Sé constante y ve con determinación a por lo que quieres. Suerte.

Esta cita, así, leída al vuelo, suena al típico consejo de libro de autoayuda. Pero entendido en mi (nuestro) contexto, en el del quinto año de la carrera de Periodismo, es más bien el evangelio que hemos de seguir quienes no vemos la profesión como un echar horas en una redacción, sino como un patearse las calles para desentrañar la verdad del mundo.

Estos últimos tres meses me he dedicado a hacer algo que nunca, hasta entonces, había hecho: periodismo de verdad. Ello se lo tengo que agradecer a Jack, que me ha sacado de la dinámica de facultad y prácticas y me ha introducido en la realidad de la calle -ese sitio del cual los periodistas nunca debieron salir, y al que ahora, irónicamente, vuelven en manada-. Él me ha enseñado a desenvolverme en manifestaciones, en marchas, en conferencias, en entrevistas y en muchas otras situaciones.

Especialmente intensa ha sido la última semana, mientras elaboraba, junto al compañero Cerote, un reportaje que, sin duda, es el más delicado e importante de cuantos he realizado hasta hoy en mi corta carrera periodística. Además de los entresijos del contraste de la información -hablar con unos y otros, comprobar documentos, conseguir la opinión y el asesoramiento de expertos-, nos hemos topado con otras dificultades imprevistas que pueden estropearnos parte de los planes que, incialmente, teníamos para el reportaje.

En momentos como éste, cuando apenas tenemos tiempo para respirar, cuando dormimos 20 horas en una semana, cuando tenemos que hacer entrevistas a las ocho y media de la mañana con todo el frío del mundo o cuando nos surgen problemas inesperados, es cuando más importantes son palabras como ésta de Jack, porque nos ayudan a comprender que no podemos cesar en nuestro empeño por conseguir lo que queremos, ya sea una información concreta o llegar a ganarnos la vida con el reporterismo de calle. Que hay que echarle huevos, a todas horas.

El periodismo de verdad, ése sentido y no de bocación (vocación de boquilla, que diría Juan), ese periodismo encarnado en y a través de uno mismo, ése de contar historias, es un oficio muy sufrido. Si no estás dispuesto a renunciar a la comodidad de las ocho horas de redacción, de las ruedas de prensa, de los teletipos de copiar y pegar, está claro que no es lo tuyo. No te preocupes: siempre tendrás el funcionariado.

Pero si de verdad sientes que hay algo más allá de las cifras y las declaraciones, si realmente crees que la verdad del mundo está ahí fuera y no en un gabinete de comunicación o en la web de Europa Press, si tienes claro que el periodismo es tu sueño y que ese sueño está tejido con retales que son las historias que te quedan por contar, no lo dudes: coge la cámara y la libreta, y échate a la calle. Te saldrán callos en las manos y cebaduras en los pies, pero no tengas miedo: es divertidísimo. Seguramente nos encontremos por ahí. Salúdame si me ves. Hasta entonces, como dice Jack, mucha suerte.


Cadena SER: reverencias a Rajoy (Humor)

Ayer Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, fue entrevistado por Carles Francino en el programa “Hoy por hoy” de la Cadena SER. Desde su página web tienen a bien mostrarnos el “making off” (llamar making off a esto es un tanto engañoso) de aquella entrevista que pudimos escuchar.

Lo interesante del video (absolutamente prescindible) es la reverencia displicente que le hace uno de los periodistas de la redacción, al más puro estilo oriental. Está muy bien ser tan educado, pero no deja de ser curioso que en un medio de “tendencia” socialista le hagan referencias al líder del partido de la oposición.

Ya lo digo, es una chorrada, pero me parece curioso. (Sale casi al final, después de la entrevista)

http://www.cadenaser.com/espana/video/making-off-entrevista-mariano-rajoy/serpro/20100111csrcsrnac_5/Ves


Entrevista: José María Irujo, redactor de El País y periodista de investigación

I Concurso de Periodismo Digital de SinFuturo

Por Ángel García (Raven Stalk), publicada el 3 de enero en su blog.

Bin Laden está refugiado en las montañas de Afganistán o Pakistán”

Manu Leguineche es mi punto de referencia”

Me hice periodista porque buscaba era una trabajo donde pudieses conocer a los demás, donde pudiera viajar y donde pudiese hacer un tarea de servicio público a la sociedad”

Llego a la sede de El País con veinte minutos de adelanto, tras un viaje de casi dos horas en metro. Veo lo que puede ser (o me gustaría que fuera) algún día, mi puesto de trabajo: el edificio de El País en la calle Miguel Yuste 40.

Tras pasar por el arco y escanear mi mochila me hacen pasar al hall, donde me preguntan qué deseo. Tras llamar por teléfono a José María Irujo, me dicen que espere un rato.

Me entretengo ojeando un póster con el primer número de El País (año 1976) que tienen en la pared y veo algo que me deja sorprendido y que debe ser una metáfora de la crisis por la que pasa el periodismo. Con la lluvia se han formado goteras y un gran charco en el suelo, junto a la pequeña escultura de la celebración del XX Aniversario de El País.

Sede de El País (Street View)

Un charco con el que el señor Irujo se escurre y casi se cae cuando se acerca a estrecharme la mano. Tras ese incidente sin importancia, me hacen pasar a una pequeña sala, amueblada con un perchero, una mesa redonda, cinco sillas y una mesilla. Preparo la cámara de vídeo, el mp3 para grabar y los papeles con las preguntas y el mapa que me ha ayudado a llegar hasta aquí. Y vuelvo a esperar otro rato.

Al cabo de un tiempo, veo aparecer por la puerta a José María Irujo, de 54 años, nacido en Pamplona y que hizo los estudios de periodismo en la Universidad de Navarra. Es experto en terrorismo de ETA, tema en el que trabajó durante once años y terrorismo “islamista” (y no “islámico”, que es lo referente al Islam; lo “islamista” tiene un componente radical, nosotros lo utilizamos con esa distinción en el periódico desde hace años para no confundir y para no victimizar al mundo musulmán), en este lleva nueve años trabajando, pues empezó, en el año 2000, a avisar desde El País de las posibilidades de un atentado de Al Qaeda en España.

Además, su trabajo más importante, desde el celebérrimo Diario 16, fue destapar el Caso Roldán, aquél caso de corrupción en la Guardia Civil que le llevó cinco años de su vida profesional y que contribuyó, junto con el tema de los GAL, a que el PSOE perdiera las elecciones por primera vez tras catorce años en el Gobierno. Hace poco publicó, junto con Jesús Duva, una increíble historia digna del cine, sobre cómo el general Phillipe Rondot, jefe de los servicios secretos franceses, libró a dos de sus agentes de cumplir una condena por trafico de armas en España.

Vamos a empezar con algunas preguntas genéricas. En primer lugar, ¿por qué decidió ser periodista?

Yo decidí ser periodista de una forma bastante superficial, porque leía poco y escribía poco cuando tomé esa decisión. Quizás un poco por la influencia que tuvo los libros de Tintín, que me leía absolutamente toda la colección cuando era niño. Como bien sabes, Tintín era un reportero que recorría el mundo buscando historias y yo creo que fue de alguna forma eso lo que me marcó. Pero lo que buscaba era una trabajo donde pudieses conocer a los demás, donde pudiera viajar y donde pudiese hacer un tarea de servicio público a la sociedad. Y esa fue un poco la idea general que tuve.

Tintín, el famoso reportero (Lineas y manchas)

¿Porque tiró por la investigación?

El periodismo de investigación tal como se concibe como un periodismo muy especializado, que practican pocas personas que es muy caro y que implica una dedicación muy muy grande, no lo decidí por mi cuenta sino que de alguna forma, empecé haciendo un periodismo generalista como hace la mayoría de la gente que empieza en la profesión. Y a partir de ahí, lo que sí decidí muy pronto es intentar especializarme en algún área determinada. Me especialicé en terrorismo de ETA, porque empecé trabajando en un periódico en Pamplona, en el Diario de Navarra, en los años 80 cuando había 100 muertos al año. La actividad de ETA era muy fuerte. Y elegí este tema como un tema principal en mi trabajo, porque me atraía profesionalmente, intentando hacer un trabajo distinto al que se hacía entonces, acercándome a las víctimas y también a los criminales, por así decirlo. Cosa que ahora ya es imposible de hacer en ese terreno y en ese campo específico. Continuar leyendo


Enrique Meneses: “La única manera de triunfar es hacer lo que te gusta”

Estudiantes, mirad lo que dice Enrique Meneses, el maestro. Haced lo que os gusta.

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Y esto nos lo dijo con Soitu.es de cuerpo presente.