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Wikileaks: un caso de censura y presión en la Sociedad de la Información

El denominado efecto streisand es la reacción que se produce cuando se intenta censurar algo y ese algo acaba siendo difundido con una capacidad mayor debido a esa censura. Es lo que ocurrió, por poner un ejemplo cercano, con la censura de la revista El Jueves por su portada en la que aparecían dibujados los príncipes de Asturias.

Ahora mismo nos encontramos con un caso de censura y presiones sin precedentes. Wikileaks, que ha destapado miles de documentos de la diplomacia estadounidense, ha sufrido ataques de denegación de servicio (DDoS) que impedían el acceso al sitio, la supresión de su dominio, la retirada de Hosting por parte de Amazon, la cancelación de su cuenta en PayPal, las restricciones en su aparición en buscadores como Bing ¿la desaparición de ciertas palabras relacionadas como Trending Topic en Twitter? (2)

A esto hay que sumar que su fundador Julian Assange ha sido detenido y aún no sabemos hasta donde podrá llegar el peso de la ley o de EEUU para hacer pagar al fundador de Wikileaks por la mayor filtración de documentos secretos de la historia. De momento Kristinn Hrafnsson queda al cargo de Wikileaks, con más de 700 “mirrors” de Wikileaks.

Nos encontramos ante un pulso entre el Estado y la ciudadanía por el acceso a la información más confidencial y secreta. La cuestión es si, como ha venido sucediendo en otras ocasiones, esto no provocará más que el conocido efecto streisand o si la maquinaria de presión y censura estadounidense será capaz de acabar con las filtraciones que da a conocer Wikileaks.

Personalmente creo que los ciudadanos tienen ganada esta batalla, aunque habrá que ver si los estados deciden restringir las libertades que, a día de hoy, tenemos en Internet, para coartar posibles casos similares. Wikileaks ha demostrado que la seguridad de los documentos electrónicos es, cuanto menos, más compleja de lo que se pensaba.

Además se ha despertado un debate acerca de la conveniencia o no de la publicación de este tipo de documentos secretos y ese es el debate que quería dejaros a vosotros ¿qué os han aportado las filtraciones de wikileaks?

 

P.D: Como curiosidad os dejo aquí el primer registro de WebArchive de Wikileaks del 14 de Enero de 2007.


Esa sucia forma de actuar de los Estados Unidos

Estados Unidos vuelve a usar sus viejos trucos para quitar de en medio a quien pretende alterar el sistema. Nada nuevo bajo el sol. Ello a pesar de que “The Hope” está al cargo de un país que, más que cambiar,  se regenera a sí mismo. Eso mismo fue lo que provocó el cambio de nombres –Obama por Bush-, pero que sólo fue eso, un falso cambio que sólo le ha servido a Obama para ratificar todos y cada uno de los  pasos dados anteriormente por su antecesor.

De ser cierta la noticia aparecida hoy -si su objetivo es simplemente dañar la credibilidad de Julian Assange, ya lo han conseguido- serviría para confirmar que Obama sigue siendo una gran mentira, un producto del márketing, y que lo que hace no es nuevo, sino que sigue los pasos del viejo libro de estilo norteamericano, donde aparece registrado cómo se debe actuar en cada caso, para hacer desaparecer a aquellos elementos incómodos, ésos que pueden deshacer todo el tinglado tal y como está actualmente montado, y que ya sabemos a quién favorece.

Las argucias utilizadas por el país norteamericano desde que se constituyó como nación para defender sus propios intereses, muestran a las claras que el estado democrático más antiguo del mundo, sigue muy a rajatabla aquella máxima maquiavélica en la que el fin siempre justifica los medios. Y si hay que quitar de en medio a uno, todo sea por el bien de una nación.

No expongo una opinión personal. Esa postura ya fue defendida abiertamente ante las Naciones Unidas por Jeane Kirkpatrick, en su famosa doctrina. En ese momento hizo público el, hasta entonces oculto, libro de estilo norteamericano. El objetivo entonces era erradicar los estados socialistas. El fin último, dar continuidad al sistema.  Siguiendo dicha postura, daba igual hacer desaparecer a ciertas personas o mantener a todo un país sumido en una dictadura. Eran los 80, la época de Ronald Reagan, y con su famosa doctrina, Kirkpatrick justificó que en plena Guerra Fría, Estados Unidos crease y protegiera dictaduras totalitarias, aunque fuesen genocidas, para así mantener a raya a un determinado pueblo, que podía ver con buenos ojos determinadas ideas progresistas.

Según Kirkpatrick, los regímenes totalitarios procuran controlar los pensamientos de sus ciudadanos, utilizando la propaganda, el lavado cerebral, la reeducación, el espionaje a particulares y la represión política masiva basada en la ideología del Estado.

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