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Esa sucia forma de actuar de los Estados Unidos

Estados Unidos vuelve a usar sus viejos trucos para quitar de en medio a quien pretende alterar el sistema. Nada nuevo bajo el sol. Ello a pesar de que “The Hope” está al cargo de un país que, más que cambiar,  se regenera a sí mismo. Eso mismo fue lo que provocó el cambio de nombres –Obama por Bush-, pero que sólo fue eso, un falso cambio que sólo le ha servido a Obama para ratificar todos y cada uno de los  pasos dados anteriormente por su antecesor.

De ser cierta la noticia aparecida hoy -si su objetivo es simplemente dañar la credibilidad de Julian Assange, ya lo han conseguido- serviría para confirmar que Obama sigue siendo una gran mentira, un producto del márketing, y que lo que hace no es nuevo, sino que sigue los pasos del viejo libro de estilo norteamericano, donde aparece registrado cómo se debe actuar en cada caso, para hacer desaparecer a aquellos elementos incómodos, ésos que pueden deshacer todo el tinglado tal y como está actualmente montado, y que ya sabemos a quién favorece.

Las argucias utilizadas por el país norteamericano desde que se constituyó como nación para defender sus propios intereses, muestran a las claras que el estado democrático más antiguo del mundo, sigue muy a rajatabla aquella máxima maquiavélica en la que el fin siempre justifica los medios. Y si hay que quitar de en medio a uno, todo sea por el bien de una nación.

No expongo una opinión personal. Esa postura ya fue defendida abiertamente ante las Naciones Unidas por Jeane Kirkpatrick, en su famosa doctrina. En ese momento hizo público el, hasta entonces oculto, libro de estilo norteamericano. El objetivo entonces era erradicar los estados socialistas. El fin último, dar continuidad al sistema.  Siguiendo dicha postura, daba igual hacer desaparecer a ciertas personas o mantener a todo un país sumido en una dictadura. Eran los 80, la época de Ronald Reagan, y con su famosa doctrina, Kirkpatrick justificó que en plena Guerra Fría, Estados Unidos crease y protegiera dictaduras totalitarias, aunque fuesen genocidas, para así mantener a raya a un determinado pueblo, que podía ver con buenos ojos determinadas ideas progresistas.

Según Kirkpatrick, los regímenes totalitarios procuran controlar los pensamientos de sus ciudadanos, utilizando la propaganda, el lavado cerebral, la reeducación, el espionaje a particulares y la represión política masiva basada en la ideología del Estado.

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Obama, la gran mentira

Obama fue el Presidente que llenó de esperanzas a millones de personas en todo el mundo. Desde JFK, ningún otro presidente de los Estados Unidos había desatado tanta euforia. Pero… ¿hay motivos para ello? Mucho me temo que no, y me atrevería a decir que eso de “The Change We Need” no es más que un simple eslogan propagandístico, porque no se atisba en el horizonte ningún cambio posible. Para empezar, hay que dejar claro  ante todo que Obama ni es de izquierdas, ni nació en el Bronx, como muchos quieren creer por el mero hecho de ser negro.

Obama se valió de un discurso revolucionario y a veces utópico / esperpéntico – llegó a decir que trabajaría por la eliminación de todas las armas nucleares en el mundo-, para llegar a convertirse en el primer presidente negro de los EE.UU. Pero ese discurso parece que no se va a llevar a la práctica. A no ser que su único fin práctico fuese el de llegar a ser Presidente. De hecho, está sorprendiendo los nombres que está eligiendo para que formen gabinete con él, puesto que de comunistas tienen poquito. Repasemos esos nombres. Empezamos por Rahm Emanuel, demócrata de centro-derecha, como jefe de personal. Luego tenemos a Hillary Rodham Clinton como secretario de Estado, y a Timothy F. Geithner como secretario del Tesoro, ambos miembros del ala centro-derecha del Partido Demócrata. Cabe citar en este sentido la prolongación, al menos durante un año más, de Robert M. Gates, perteneciente al Partido Republicano, como Secretario de Defensa, el mismo que tenía Bush. Parece cuanto menos contradictorio que alguien que quiere transformar el comportamiento llevado hasta la fecha por Bush en política exterior mantenga a su mismo Secretario de Defensa.
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