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Ahora nos toca pagar lo que Israel destruyó

Israel destruye, nosotros pagamos. Esto es lo que nos ha quedado después de la masacre producida en Gaza. Si en primer lugar el mundo toleró la actuación unilateral de Israel, que provocó 1.400 muertos y 5.500 heridos, ahora encima le paga los desperfectos causados. Y ese derroche de dinero corre principalmente a cargo de Europa. La cantidad a pagar será de más de 4.000 millones de euros. Estados Unidos ha prometido enviar más de 700 millones, pero a la potencia norteamericana esa ayuda le sale gratis ya que fueron sus empresas las que vendieron las armas utilizadas por Israel. España, inmiscuida en una crisis sin fin, pagará la escalofriante cifra de 180 millones de euros, un dinero destinado a pagar lo que un tercero destruyó, y que no tendrá castigo alguno. Por otro lado, cabe mencionar que los países que más dinero destinarán son los emiratos árabes del Golfo Pérsico, unos 1.300 millones.

Da vergüenza ajena contemplar cómo encima los dirigentes europeos brindan sonrisas y abrazos a sus homólogos israelíes, causante de tanta sangría. Encima, mientras Israel incumple las leyes internacionales y amplía ilegalmente sus fronteras, Hamás, elegida democráticamente, es considerada por EE.UU. y la U.E. como una organización terrorista.

También da vergüenza ajena comprobar cómo España, a pesar de tener en una legislación única en el mundo que permite juzgar casos de genocidios ocurridos en cualquier confilcto armado, una de las pocas leyes por las que los españoles nos podemos sentir verdaderamente orgullosos, ha anunciado que eliminará esa ley para no escarmentar a Israel.


Este no es el típico correo cadena

Ayer recibí un atípico correo electrónico. Lo abrí por curiosidad, porque el amigo que me lo mandó no acostumbra a mandar ese tipo de correos basura. Cuando lo abrí, lo que vi no me decepcionó. Se trataba de un conjunto de 40 imágenes en las que se comparaba la situación que se vive en Israel y Palestina con lo que ocurría en la antigua Alemania nazi. El misterioso correo no lo creó mi amigo, sino que venía de una larga cadena, y tampoco tenía texto alguno. Lo irónico de todo es comprobar cómo los que ayer fuesen víctimas, hoy son verdugos. La realidad siempre superará a la ficción.

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Una española y sus hijos atrapados en Gaza

Se llama María Velasco Ramos, está casada con un palestino y tiene un hijo de dos años. El día 30 de Diciembre, escribía una carta al cónsul español que el diario El Mundo reproducía en su edición del Sábado 3 de Enero. La carta era publicada ayer en el blog de María “Anhelo del pasado”. El gobierno español, a través del cónsul de Jerusalem mantiene conversaciones con el gobierno israelí para evacuarles.

Blog Anhelo del Pasado. Maria Velasco Ramos, la española atrapada en Gaza.

Foto: Blog "Anhelo del Pasado". María Velasco Ramos, la española atrapada en Gaza.

Estimado Cónsul:

Son las 00:30 de la noche [30 Diciembre 2008] hora que ha llegado la luz desde las 14:30 que la cortaron. En primer lugar, siento el malentendido publicado en el diario EL MUNDO, pero aún así no debería estar triste, pues todo malentendido se puede RECTIFICAR.

Nosotros somos quienes tenemos toda la razón para estar tristes, puesto que nuestro país no puede hacer nada por nosotros, ni siquiera evacuarnos de Gaza…
¿Cuando lo harán? ¿A qué esperan? ¿A que estemos malheridos o muertos?
Un malentendido publicado en EL MUNDO se puede rectificar, pero no nuestras vidas ya muertas se puede rectificar, Señor Cónsul.
Así empieza la dramática y confusa carta que desde Jan Yunis escribe María Velasco en su blog. Habla  en ella de un “malentendido” por una información publicada en EL MUNDO. Al parecer este diario se puso en contacto a finales de diciembre con la española vía telefónica, y esta le relató al periodista Javier Espinosa, el deseo de abandonar Gaza con la ayuda del consulado de España en Jerusalén. Ahora, y otra vez con la exclusiva, el diario EL MUNDO publicaba el Sábado 3 extractos de la carta que María habría enviado el día 30 de Diciembre al Cónsul español en Jerusalem, Ramón Ansoáin Garraz, acusando a España de abandonarles a ella y sus hijos a su suerte.

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Obama, la gran mentira

Obama fue el Presidente que llenó de esperanzas a millones de personas en todo el mundo. Desde JFK, ningún otro presidente de los Estados Unidos había desatado tanta euforia. Pero… ¿hay motivos para ello? Mucho me temo que no, y me atrevería a decir que eso de “The Change We Need” no es más que un simple eslogan propagandístico, porque no se atisba en el horizonte ningún cambio posible. Para empezar, hay que dejar claro  ante todo que Obama ni es de izquierdas, ni nació en el Bronx, como muchos quieren creer por el mero hecho de ser negro.

Obama se valió de un discurso revolucionario y a veces utópico / esperpéntico – llegó a decir que trabajaría por la eliminación de todas las armas nucleares en el mundo-, para llegar a convertirse en el primer presidente negro de los EE.UU. Pero ese discurso parece que no se va a llevar a la práctica. A no ser que su único fin práctico fuese el de llegar a ser Presidente. De hecho, está sorprendiendo los nombres que está eligiendo para que formen gabinete con él, puesto que de comunistas tienen poquito. Repasemos esos nombres. Empezamos por Rahm Emanuel, demócrata de centro-derecha, como jefe de personal. Luego tenemos a Hillary Rodham Clinton como secretario de Estado, y a Timothy F. Geithner como secretario del Tesoro, ambos miembros del ala centro-derecha del Partido Demócrata. Cabe citar en este sentido la prolongación, al menos durante un año más, de Robert M. Gates, perteneciente al Partido Republicano, como Secretario de Defensa, el mismo que tenía Bush. Parece cuanto menos contradictorio que alguien que quiere transformar el comportamiento llevado hasta la fecha por Bush en política exterior mantenga a su mismo Secretario de Defensa.
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Epitafio a Palestina

No sigas leyendo si esperas encontrar un artículo periodístico sobre los motivos, las fechas y los números del conflicto árabe-israelí. Para eso, acude aquí, aquí o aquí.

Me quito el disfraz de periodista, ése que en tantas ocasiones me da tanto asco, para quedarme desnuda ante los atroces hechos a los que me enfrento cada día delante del televisor. Atónita e increíblemente indiferente. Porque aunque critique a esos profesionales de la información, soy igual que ellos. Después del segundo plato viene el postre. Y si puedo, una siesta en el sofá.

El mundo entero recibe imágenes, palabras, letras, que tratan de hacer un pequeño esbozo de la masacre que se está sucediendo en Palestina. Y nos quejamos, pensamos cómo es posible, cómo esos hijos de puta, que una vez estuvieron del bando contrario, perseguidos, asediados, pueden ahora llevar a cabo un exterminio de este tamaño por tal de conseguir un puñado de tierras, un puñado de dinero. Nuestros gobiernos se limitarán a condenar los ataques. Los medios pondrán al mismo nivel lanzar una piedra que lanzar un misil. Pero mientras, en ESE lugar del mundo (y de ésto podéis estar seguros) a nadie le interesan las palabras caritativas y de apoyo. No les hacen falta. Lo que de verdad quieren es un maldito hecho feaciente con el que poder vendar la pierna amputada de la mujer que ahora está tirada en la esquina, en medio de la calle. Quieren material humanitario con el que dar de comer a las bocas temblorosas, acorraladas ante el miedo, que desearían más de una vez ingerir veneno en lugar de alimento para que cese la pesadilla. Quieren y necesitan que alguien importante, de una vez por todas, entienda a lo que se enfrentan, que dejen de jugar con sus vidas tratándolos como daños colaterales de un objetivo injusto.

Ya lo dije en mi blog personal. En estos días no paro de escuchar las palabras de un profesor que en tercero de carrera defendió la causa israelí. De verdad que si pudiera, mi regalo de reyes perfecto sería encontrarmelo frente por frente y, sin quitarle la vista de encima, pedirle que me explique cómo se puede tener el corazón y la sangre fría necesarias para no sentir compasión por el pueblo palestino. Y odio por Israel.

Bueno, a él y a todos los peces gordos que, una vez más, hacen que este mundo sea inhabitable.

Para finalizar el año, recupero un vídeo algo antiguo pero que se adecua a la situación: