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Como debería ser

Una de las primeras clases que tuvimos en la facultad, de Empresa Informativa, nos cambiaron de profesor porque el nuestro había caído enfermo. Nos trajeron a la que impartía clase por la mañana, una señora más bien rechoncha, rubia y de sonrisa fácil, que decidió empezar la clase con una introducción acerca del importante/importantísimo papel de la economía para las empresas informativas y demás obviedades.

A partir de ahí, empezó con el temario y empezó fuerte: “Las empresas no sólo tienen objetivos económicos”. Y por si alguien se había perdido, aclaró: “No sólo pretenden ganar dinero”. La profesora intentó convencernos de que además las empresas cumplen un importante/importantísimo papel para la sociedad en que vivimos, que la impulsan hacia delante, crean riqueza y proporcionan empleo.

Me cansé y levanté la mano. “Pero esos objetivos sociales se pierden ante los objetivos económicos. De hecho, están hechos para ganar más dinero”. Y tras la cara que me puso, añadí: “De hecho, más que crear empleo, las empresas lo están destruyendo”.

Tras unos segundos volvió la sonrisa fácil y la voz dulce: “Claro, porque lamentablemente es así como son las cosas. Pero yo os las estoy explicando como deberían ser”. Así nos seguimos explicando la economía.


Los publicistas de Masmovil quieren hundir la empresa

La “antipublicidad” existe. Masmovil se encarga una vez tras otra de recordarnoslo y es que cada campaña publicitaria es peor a la anterior.

¿La última? Un señor encorbatado que, revisando el correo, descubre una factura de móvil. Hasta aquí todo normal. La ingrata sorpresa viene cuando al abrir la carta ve lo que tiene que pagar y bajo un “¿Te cuesta digerir la factura de tu movil?” el actor encorbatado, en un plano medio, empieza a vomitar delante de la cámara para después en plano general seguir haciéndolo sobre la factura.

En este punto yo me planteo dos posibilidades y me gustaría que me dijerais cual creéis más acertada:

  1. Los publicistas de Masmovil quieren hundir a la empresa con este tipo de anuncios ya no solo desagradables sino además fuera de contexto, como el spot del 50%  que también tenéis aquí abajo.
  2. Masmovil tiene tan poca cuota de mercado que tiene que llamar la atención sea como sea y, claro,  estamos tan saturados de publicidad que tienen que hacer algo que llame la atención, por muy malo que sea. El objetivo final es que los potenciales clientes recuerden la marca ya que parece que el fin justifica los grotescos medios.

La publicidad es el alma de la empresa y mientras todas se preocupan de dar la mejor imagen posible y hacer que los clientes se sientan identificados con ella otras se contentan con que los posibles clientes vean en sus spots vómitos  y mujeres en sujetador riéndose del tamaño del miembro viril de un streapper.

Por último me pregunto, si los anuncios son así ¿cómo será el servicio de atención al cliente…? A mí desde luego me han perdido como posible consumidor de sus servicios y es que ¿no reportará más beneficios hacer las cosas bien?

Incluso Youtube ha censurado el anuncio en el que se podía ver  una recreación de un pequeño pene moviéndose al son de la música. La empresa lo arregla poniendo el logotipo en la zona a cubrir.


Irízar marca el camino a seguir

La pasada semana pude ver en el canal Cuatro un interesante reportaje sobre la sociedad vasca, llamado “La Marmita vasca”. En él se hizo mención a la empresa cooperativa Irízar, dedicada a la fabricación de carrozaje para autocares. Tiene su sede en Ormaiztegi y actualmente posee presencia en los 5 continentes. Irízar está jerarquizada, pero a pesar de ello todos los trabajadores de la fábrica vasca tienen la misma voz y voto en la toma de decisiones, que va desde el número de vehículos que se producen al año hasta el salario de sus empleados.

Pero lo más sorprendente de todo es su filosofía, liderada hasta hace poco por Koldo Saratxaga, verdadera alma del proyecto hasta 2005, que antepone las personas y sus sentimientos a los fríos números. Así ha quedado demostrado que se puede triunfar empresarialmente sin que ese éxito sea a coste de los demás.  Según comentó P. Alcelay, actual gerente de Irízar en el programa, “la crisis la pasamos entre todos. Aquí no se ha despedido a nadie, todos hemos tenido recortes salariales y se tiene que apechugar un poco más, pero todo se pasa”.

El propio Saratxaga admite en una entrevista a El Pais que “la empresa es uno de los reductos de dictadura que quedan en las sociedades democráticas y está pidiendo a gritos transformarse en espacio de libertad y de bienestar”. Prefiere usar el término “organización” por el de “empresa”, y cree vejatorias las palabras plantilla, recursos humanos o gestión de personal. Su consigna puede definirse en la frase “estrujar a las máquinas y mimar a las personas”. En su opinión, el gran problema es la falta de verdaderos líderes. “Los jefes están agobiados de trabajo porque no quieren ceder el poder de decisión. Tienen miedo y por eso se dedican a controlar, en lugar de estimular, facilitar y responsabilizar“.

Irízar marca el camino a seguir para otras empresas en época de crisis, no sólo en cuanto a organización y estructura horizontal, sino también muestra que el recorte salarial debe aplicarse en todos los ámbitos para que la sociedad siga funcionando. Un ejemplo para otros empresarios que, aún manteniendo beneficios, han despedido a miles de trabajadores bajo la excusa de la maldita crisis.  La organización posee múltiples reconocimientos, que van desde “la mejor empresa vasca” al “autobús más económico de todos los tiempos”. Un sonrojante ejemplo para las Nike, Ikea y demás entidades “sociales” que basan sus beneficios en la explotación de los más desfavorecidos.