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Carta a la crisis de un líder: ZAPATERO

OPINIÓN

Dicen los contertulios radiofónicos que estamos llegando a una senda peligrosa, un estrecho camino por el que desfilan ciudadanos que ya no confían en los políticos. Razón tienen en que la pérdida del interés político por parte de la gente es un problema muy grave a tener en cuenta, pero aunque no les falte razón, a los ciudadanos no les faltan razones para perder la confianza en el sistema, en sus gobernantes y en los dos principales partidos de la oposición. Y es que si ni Zapatero ni Rajoy están a la altura para gestionar sus propias crisis, ¿Cómo van a poder gestionar “la crisis”? Al típico “estilo” periodístico interpretativo y opinativo, empiezo una miniserie con “Carta a la crisis de un líder”. Hoy escribo a Jose Luis Rodríguez Zapatero. Para la próxima nos quedará Mariano Rajoy, quien se niega a aceptar que Filesa es igual a Gurtel.

Foto: EFE

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La crisis económica: El Emperador está desnudo.

Este es el título del documental lanzado por Mirko Bellis, guionista, productor y realizador de documentales de actualidad y Master en Comunicación de la Defensa y de los Conflictos Armados por la UCM. En esta excelente pieza, que asomó el pasado 16 de Septiembre a la comunidad Youtube, podemos conocer las opiniones de distintos expertos políticos y económicos así como la cruda realidad de ciudadanos que se ven sin trabajo y que no pueden pagar las hipotecas que firmaron no hace muchos años y que hoy valen el doble del valor del piso. Al fin y al cabo es un resumen de las causas de la crisis económica y de las medidas adoptadas hasta ahora, enfocado en la España que nos ha tocado vivir.

Sirva de homenaje a la noticia de hoy, la subida de impuestos, y que pone más si cabe en tela de juicio a un gobierno que reparte Poco Pan y Demasiado Circo.

Parte 1/ 5

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La crisis de los emprendedores

Por Sergio Escalona.

Desde que la crisis estalló tengo un pensamiento que de vez en cuando me asalta y me produce cierto vértigo: esta ha sido la primera crisis de la que he sido realmente consciente.

Lo primero que pienso en consecuencia es que, efectivamente, ya soy un adulto porque sufro los rigores de la economía en varios frentes: tengo que pagar la hipoteca, debería de pedir un aumento de sueldo pero la coyuntura no acompaña, me veo obligado a comprar marcas blancas en el súper, a vigilar el gasto los fines de semana… Creo que todos intentamos llevarlo lo mejor posible, pero a veces, porque somos humanos, flaqueamos y vienen los cabreos.

Tengo treinta y pocos. Creo que pertenezco a una generación que va a quedar marcada por esta crisis por varias razones. Siempre pienso en mi abuela, y la urgencia que tiene de ver el frigorífico lleno. Al igual que la generación de nuestros abuelos no puede desprenderse de la presión psicológica que supuso la Guerra Civil y la Posguerra, a nosotros nos ha tocado reconstruir nuestro ideario desde las cenizas de un sistema económico basado en la mentira y la codicia. Esta puede ser la crisis de los emprendedores.  Porque a pesar de ser mileuristas nos hicieron creer que podíamos lograrlo; que formábamos parte de los engranajes y de que había un sitio para nosotros en la cima. Sin embargo nunca dejaron de marcar el son, de dictar las reglas. A lo mejor el precio que deberá pagar esta sociedad es elevado, pues toda una generación ha visto truncadas sus expectativas y ahora nos da miedo dejarnos la piel para que el fruto de nuestro esfuerzo se lo quede el banco. Ahora ya conocemos el juego.

La primera fase en la comunicación por parte del gobierno de la crisis fue muy efectiva, quizá para evitar la revolución social (si es que todavía es posible). Todos éramos culpables del estallido de la burbuja inmobiliaria porque habíamos jugado a ser ricos cuando lo único que estábamos haciendo era hipotecarnos de por vida. Sin dejar de ser cierto, era una visión reduccionista del problema pues fueron las entidades financieras las que aprovecharon la coyuntura para ganar dinero como nunca. Y no sólo las entidades como entes abstractos; sus directivos crearon una estrategia vil y mezquina por la cual nos ataban la piedra al cuello a todos y a cambio ellos eran los que se hacían realmente multimillonarios gracias a las bonificaciones por objetivos. Cerdos. Deberían juzgarlos por crímenes contra la humanidad.

El principal problema a día de hoy es que esta crisis ha destruido el paradigma. A nivel macroeconómico ahora estamos viviendo en un limbo conceptual ya que las leyes primordiales de no intervención, de libre mercado… que definen al neoliberalismo han sido pisoteadas por los mismos que las defendían a capa y espada; porque sin la intervención política en la economía, el barco se hundía a una velocidad de infarto.

En resumen, los poderosos ganan y el que más se empeña en recordárnoslo es José Luis Rodríguez Zapatero con su política demagógica. Nos quiere hacer creer que se preocupa por el pueblo cuando las rentas más altas seguirán pagando el 1%, con la que está cayendo. Según el gobierno es para evitar la fuga de capitales. Aún así el ministro de Fomento tiene la sangre fría de decir por televisión que los que más tienen deben ayudar en tiempos difíciles a los más necesitados, cuando lo que realmente van a hacer es quitarnos los 400 euros de deducción por IRPF y, casi confirmado, subir el I.V.A. que a quién más afecta es a los más pobres y que además ralentiza la recuperación económica y seguirá lastrando el consumo familiar.

La desafección política es una consecuencia lógica, una mutación obligatoria pues seguir estimulando la mentira sería aún más perjudicial para un cerebro de españolito medio, como el mío.

Últimas entradas de Sergio Escalona:

*.- ¿Les reclamarán Aznar y compañía los derechos de imagen al PSC?

*.- Periodismo transgénico.


Si no consumes, no cuentas

Nacemos, crecemos y vivimos para alimentar el sistema. Trabajamos para consumir y porque consumimos somos ciudadanos con derechos. Si no consumimos, no contamos. Si no trabajamos, ya sea por enfermedad, porque nos han echado o porque no nos sale de los huevos, lo llevamos claro. El que se sale de la rueda es un proscrito, un delincuente. Lo único que es paradójico en todo esto es que observemos el percal y no encendamos un cóctel molotov.

Pedro Bravo,

Los pobres serán expulsados del paraíso, La Opción B


Operación Pandemia: breve documental sobre la Gripe A

Todos conocemos cómo se ha informado de la Gripe A, generando un estado de opinión en la población muy cercano a la paranoia con mensajes apocalípticos en los que se nos previene sobre los “devastadores” efectos de la unión de esta “pandemia” con la crisis económica o aquellos que desaconsejan el contacto humano para prevenir la expansión del virus.

Sin embargo, ¿es esta nueva gripe tan peligrosa como la pintan? ¿Qué sucedió con su prima la gripe aviar? ¿Por qué ya no se informa de ella? A estas preguntas pretende responder Operación Pandemia, un breve documental realizado por el argentino Julián Alterini, donde encontraremos también una explicación a esta campaña mediática que hace de esta nueva cepa de gripe un enemigo mayor, incluso, que el “terrorismo internacional”.


Análisis de la crisis financiera mundial

Navegando por la Red me topé con una página muy interesante sobre Economía, llamada Intereconomía.com, que ofrece un análisis, bastante plausible y fácil de entender, sobre el origen de la crisis financiera mundial. Una crisis que, según el portal web, comenzó en 2001, tras los atentados del 11-S. Dichos atentados provocaron una reacción en cadena que, si bien en un principio propiciaron una leve mejoría financiera, a medio plazo provocaría la saturación en la que actualmente nos encontramos inmersos.

El artículo comienza así:

Tras los atentados del 11 de setiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos recortó drásticamente los tipos de interés del 6,5% al 1%. El objetivo, facilitar los créditos, poner dinero en la calle y reactivar la economía norteamericana. El sector que más creció con esta medida fue el inmobiliario. Se disparó la concesión de hipotecas por parte de los bancos. En los años siguientes, y ante la demanda, el precio de las viviendas empezó a subir.

Esto llevó a muchos a la especulación: se endeudaban para comprar una casa, esperaban que subiera el precio, la vendían, con ese dinero pagaban la deuda y se endeudaban de nuevo para comprar otra. El fenómeno, se conoció como ‘burbuja inmobiliaria’. En marzo de 2007, apareció otro término que, poco a poco, se convertiría en habitual: “hipotecas subprime”. Fue la mecha que provocó el actual incendio. Las subrpime o hipotecas basura son créditos otorgados por los bancos a un interés superior a la media sin sopesar la capacidad de pago de sus clientes. La bonanza económica trajo consigo un incremento de la inflación.

Para leer el artículo completo, pincha aquí.


Somos poderosos

You are powerful es el título de la nueva campaña de Amnistía Internacional en el año en que se cumplen 60 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Con esta campaña pretenden concienciar del poder que nosotros, como ciudadanos occidentales, tenemos para detener o impedir la violación de estos derechos en aquellos lugares en los que se produce.

(Vía Alt1040)

¿Pero de verdad tenemos ese poder? Antes de limpiar la paja del ojo ajeno, deberíamos quitarnos la viga del nuestro. Me refiero a ese derecho que dice que todo ser humano tiene derecho a cruzar cualquier territorio y establecer su residencia donde le plazca y que en España se cumple encarcelando durante 60 días a quienes lo ejercen. También me refiero a ese artículo que dice que todos somos iguales ante la ley y en el Tribunal Constitucional hay un recurso para que cierto tipo de personas no lo sean.

¿De verdad somos poderosos? ¿Cómo podemos ejercer ese poder para cambiar el discurrir del mundo, el orden de las cosas, la realidad? En Irak un david erró con su honda contra un goliat y no todos hemos comprendido el significado de su acción, en Grecia la muerte de un joven ha iniciado una revolución de la que no estamos aprendiendo nada a la vez que en España nuestros amos verán recompensadas sus acciones mientras nosotros pillamos número en la cola del paro.

¿De verdad somos tan poderosos de cambiar la realidad de países alejados cuando no influimos un carajo en la de los nuestros?

Se va haciendo necesaria una solución.