Archivo de la categoría: Trabajo

Protesta de obreros cabreados en Sevilla

Un grupo de ciudadanos integrantes de ese gran colectivo que es el de los Obreros Cabreados Unidos, al que ellos mismos afirmaron pertenecer, se concentró delante de la sede provincial del PSOE de Sevilla, en la calle Luis Montoto de la capital hispalense, para protestar contra las reformas laboral y de pensiones y la política económica que está aplicando el Gobierno. Aquí tenéis un vídeo de la protesta en el que uno de los obreros deja claro su cabreo, que seguro que es el de muchos de los lectores de este blog.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=OR-Ri_rLoqg]

Esta misma tarde de viernes, a las 18.30, hay convocada una nueva protesta en la localidad de Camas, frente al Ayuntamiento. Además, la Asamblea Contra la Crisis, que organiza ésta y otras protestas, ha convocado una reunión el próximo día 9 de febrero a las 20 horas en el Ateneo Tierra y Libertad de Sevilla (calle Miguel Cid, 45) para programar nuevas acciones, como la que ya hay prevista para el día 23 de febrero en el Banco de España, y de la que se informará con más detalles más adelante.


AIR 2010: Responsabilidad social de los medios

Dentro del “Encuentro de Ciudadanía, Sociedad y Empresas Socialmente Responsables”, AIR 2010, que ha organizado la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, para analizar y debatir la importancia del desarrollo de la actividad empresarial acorde con unos principios básicos de responsabilidad y sostenibilidad social, llamaba la atención la mesa dedicada a la responsabilidad social de los medios de comunicación.

El elenco no tenía desperdicio alguno, ya que con la moderación de Antonio Manfredi, director de Contenidos Digitales de la RTVA, durante su desarrollo expusieron sus opiniones Ignacio EscolarJuan Luis SánchezJuan Carlos BlancoCésar Calderón, Antonio Salvador, de El Mundo Andalucía, y Maite Sáenz de Cabezón, deMedia Responsable.

En este vídeo están las opiniones de los integrantes de la mesa al respecto de este asunto.

A nuestro entender, la principal responsabilidad social de un medio debe ser la búsqueda a toda costa de la verdad, o de lo que más se le aproxime, y el compromiso permanente con el lector de ofrecerle una información veraz utilizando para ello la metodología que caracteriza al periodismo. Todo lo que no pase por estas dos premisas básicas se deberá encuadrar en maniobras más o menos intencionadas para poner ante los ojos de los lectores una visión velada de la realidad por la causa que sea.

Si tenemos en cuenta que buena parte de calidad democrática de un país se mide por la clase de información que producen sus medios de comunicación, y que sólo con ciudadanos bien informados tiene posibilidades de existencia una democracia arraigada y con contenido, del que los medios cumplan a rajatabla ambos enunciados depende en buena medida la salud del sistema del que nos hemos dotado para relacionarnos. Y es ahí donde de verdad radica su importancia.

Trabajo realizado por Jack Daniel’s y el que aquí escribe.


Lo que es España

Los países extranjeros acosan a España por el altísimo déficit nacional. La noticia se está comentando únicamente en el plano económico, como es lógico, aunque mentiría si niego que este bullying de mercado de valores me recuerda más a una regañina de patio de colegio, entre compañeros de clase, acaso con las burlas y el señalar con el dedo típicos de los colegiales.

Los países extranjeros increpan a España, le apuntan con el dedo y se ríen. Le reprochan todo lo que ha hecho, la mayoría de ello malo, y se burlan de ella. La llaman impostora, farsante. Le ponen enfrente el peor de los espejos, el de la verdad dicha por boca ajena. Ahí están los vecinos que ven y dicen todas esas cosas que España misma no quiere (parece que ni siquiera puede) ver ni decirse a sí misma. De la calle vendrán y te meterán las cabras en el corral.

España es un país de mierda, y siempre lo ha sido. Que estemos en el siglo XXI y llevemos 25 años en la Unión Europea no quiere decir que hayamos dejado -o vayamos a dejar- de serlo. España ha sido siempre un país de zánganos y listos, de vividores y farsantes. Un país barroco, de pura fachada. Un país donde antes robaban los castellanos con el conque de los gitanos y ahora se sustituyen a los calós por rumanos -ya ni los refranes se respetan-.

Ya no nos acordamos de los años de la posguerra, de los trenes del exilio y la emigración, de Alemania, Suiza, Holanda. Hoy vemos una foto de los negritos de África jugando con una pelota hecha con un ovillo de harapos y decimos que qué lástima, pero ya no recordamos que hace no tanto rodaban estas pelotas por las calles de pueblos españoles que hoy están embellecidas por obras de -y gracias a- los fondos FEDER y con casas construidas con ese pan y agua eterno y esencial, casi divino, del PER.

Ya hemos olvidado todo esto que malvivimos hace apenas cuatro décadas mal contadas. Vaya por Dios -¡válgame San Vacío, una expresión religiosa!-, en España, patria madre de la memoria histórica cacareada a bombo y platillo. Memoria para según qué cosas, interesada como los españoles, a los que sólo les interesa lo que les interesa. Ya se sabe: de lo que me gusta me harto.

Así somos y así es España, un país de pobres hartos de pan. Unos tiesos, que decimos en el Sur. Nos hemos arrimado a los ricos y hemos visto que nos invitaban a sus banquetes, a su fiesta de democracia bien entendida. Nosotros, que siempre hemos tenido apenas para salir del paso diario, vimos el dinero europeo y nos volvimos locos. Renegamos de nuestra condición y entonces empezamos a derrochar, a poner bonita la casa, a mirar por encima al resto del mundo y a querer codearnos con los vecinos de la jet-set que luego reían nuestra ridícula pose de creernos lo que nunca hemos sido ni seremos.

Y ya se sabe que las vacas gordan al final siempre flaquean o mueren. Y hénos aquí, tiesos como siempre, pero con la desdicha del eterno pobre que de repente, sin saber cómo, fue rico y luego fue pobre, que ya se sabe que el primer paso es muy fácil pero el segundo es de morirse de asco. El tiempo nos ha puesto en nuestro sitio, y ahora, en vez de aceptar de una vez nuestro sino, todo es llorar y querer llevar de nuevo el tren de vida que no nos corresponde.

Pero ahora no están nuestros vecinos para seguir invitándonos al banquete. Nosotros somos como esos nuevos ricos que llegan al barrio como unos intrusos. Nos admitieron en un club cuyas reglas nos venían grandes y ahora que lo hemos puesto en peligro nos hemos dado cuenta -o quizá no- de que en este vecindario europeo no hay don Quijotes que nos ayuden a desfacer nuestro entuerto.

Sólo hay vecinos que ahora ya no son vecinos, sino extranjeros, que señalan con el dedo nuestra culpa y nuestras vergüenzas, nuestro afán por ser lo que nunca hemos sido, nuestro fracaso, nuestra miseria, mientras nos preguntan con cara de inquisición aquello que piensan todos y cada uno de los españoles: y ahora, ¿qué?


Historias de una Huelga: los prejubilados de Mercasevilla

Eduardo es uno de los más de 40 trabajadores de Mercasevilla que están prejubilados desde 2003, cuando la empresa aplicó a la plantilla un ERE que luego amplió en 2007. La suya, como la de Miguel Ángel, como las de millones de españoles, es otra de las historias que conforman ese mosaico que es no sólo una huelga general, sino una realidad diaria que quema más con cada amanecer y enfría las esperanzas con cada noche que cae.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=8kzlIQlZaS8]

Un reportaje realizado en colaboración con Jack Daniel’s.


Historias de una Huelga: los eventuales de Tussam

Miguel Ángel es uno de los 88 trabajadores eventuales de la empresa municipal de Transportes Urbanos de Sevilla (Tussam) que se encuentran en el paro desde abril tras haber conseguido una plaza en un concurso público. La suya es una de las muchas historias de lucha y sufrimiento, millones de odiseas diarias ante las que la crisis muerde con dientes más afilados con cada nuevo amanecer. Vidas entre paro y frágiles esperanzas, ocultas hasta que viene una huelga y todas salen a la calle.

Un reportaje realizado con la colaboración de Jack Daniel’s.


Sevilla 29S – La huelga general en las calles

Con la puntualidad que nos caracteriza, y siempre con la colaboración del jefe Jack Daniel’s, os traemos el vídeo de los actos sindicales que tuvieron lugar en diversos sitios de Sevilla durante la madrugada del 29 de septiembre de 2010, día de la Huelga General.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=sEHMFdLuUCs]

Pronto colgaremos más sobre la manifestación de la mañana, así como otras dos historias personales que ilustran la otra huelga. Sigan atentos. O no.


Resistencia y compromiso

Mañana hay convocada una huelga general en todo el país. ¿Qué harás tú? Tienes múltiples opciones. Puedes ir a trabajar (suerte). Puedes no poder ir a trabajar por no tener manera de ir. Puedes querer ir pero darte la vuelta cuando veas doscientos mil piquetes en la puerta del trabajo. Puedes no ir a trabajar. Puedes no ir a trabajar y quedarte en casa. Puedes no ir a trabajar e ir a las manifestaciones, o de piquete. Puedes no ir a trabajar pero ir a ejercer tu oficio, como hará servidor.

Decidas lo que decidas y hagas lo que hagas, y aunque seguramente no te conozco a ti que ahora lees esto, te pido que reflexiones sobre lo que haces y por qué lo haces. Y, en especial, sobre qué conlleva lo que haces. Que si vas a trabajar sepas que ganas un día de sueldo pero que puede ser pan para hoy y hambruna para mañana. Que si vas a las concentraciones sepas que estás protestando y defendiendo un derecho, pero que tu voz se la apropiarán unos sindicatos apesebrados, hipócritas y conniventes con este Gobierno contra el que dicen protestar (y eso cuando algunos pierden el norte y protestan por algo que nada tiene que ver).

Pero esto no es un sermón ni un alegato propagándístico, sino una declaración de intenciones personales, algo que, probablemente, tampoco te interesará (y lo comprendo). Yo iré a la huelga, pero respeto lo que tú hagas. Si quieres ir a trabajar, respetaré tu derecho al trabajo, que también lo tienes. Porque ante cualquier derecho está la libertad de cada uno y, antes, la de cada uno para con los demás.

Para ir a la huelga hace falta mucha resistencia, de aquélla de las huelgas del XIX, tanto para hacer frente a los retos y peligros contra los que se echa mano de la huelga para luchar contra la huelga misma, sus enemigos internos y aquellos que la usan para manipular a los trabajadores y apropiarse de su fuerza. Yo voy a la huelga, pero voy libre y solo, sin nadie que me tome como arma arrojadiza, sin más bandera que mis derechos, por los que voy a pelear como nadie, ningún sindicato, ningún partido, va a pelear si no lo hago yo.

Pero si voy también es por ti. Porque además de resistencia, en una huelga hace falta compromiso. Para uno mismo, para con el que secunda la huelga con uno y también para el que no. Porque la solución a esta crisis que hemos creado entre todos -unos más y otros menos, pero entre todos- hay que encontrarla y aplicarla entre todos, cada uno según su responsabilidad y capacidad. Y para eso tenemos que estar unidos, y dar sin esperar más que aquello por lo que estemos dando.

Mañana, cuando tomemos el testigo de aquellos trabajadores del XIX que pasaban semanas de penurias y represión, de hambre y cajas de resistencia, debemos tomar el testigo de su compromiso y su solidaridad. Debemos pensar en ellos como debemos pensar en el otro. En que no luchamos por nosotros mismos, sino por la sociedad. Y luchar hasta las últimas consecuencias. Porque tenemos esa libertad y ese poder, y porque nadie lo hará por nosotros, pero nosotros sí podemos hacerlo por los demás. Porque nosotros, muchos de nosotros, tenemos un trabajo que defender. Otros, muchos, no tienen más para defender que su dignidad perdida en un semáforo, en las calles, en la nada.

Por eso yo voy a la huelga. ¿Qué harás tú?