Legalización de Batasuna, pero no a cualquier precio


Cada día tengo más claro que Batasuna terminará por rechazar la violencia para así poder estar en las próximas elecciones del mes de mayo. Y que esa decisión del gobierno está tomada desde hace algún tiempo. No hay más que ver el trato que se le da en la web de RTVE a la posible legalizacion del partido.

Ahora bien, llegados a este punto me asaltan las cuestiones morales. ¿Tiene potestad un grupo terrorista para exigir nada? Y sobre todo… ¿esa concesión iría acompañada de una amnistía a los etarras que no estén manchados de sangre? -de esta manera doy por supuesto que los asesinos de ningún modo verán minimizados sus crímenes ante la justicia-.

Que conste que soy partidario de que los vascos, si tan obstinados están en la idea, celebren su referéndum sin necesidad de refrendo por parte del estado español, y que lo que se decidiera fuera acatado sin más por ambas partes. Nadie tiene que hacer uso de la imposición -o lo que es lo mismo, la fuerza- de ideas a nadie, ni siquiera bajo el amparo de una Constitución. Que, decida lo que decida la mayoría, se respete sin más.

Sin embargo, del mismo modo que es coherente exigir que los asesinos de una dictadura cumplan con sus crímenes, también es justo que los etarras paguen por sus delitos sin necesidad de amnistía alguna. Lo contrario sería evitar que las viejas heridas abiertas cicatrizasen, y la constatación de que el gobierno vuelve a torpedear los fundamentos de justicia, como ya hizo con su rácana Ley de Memoria Histórica, y como hicieron los anteriores gobiernos, que pasaron de puntillas este asunto.

En este sentido, creo que viene a colación citar una magistral parte del libro que ahora consume mis ratos libres, y cuya lectura os recomiendo. El fragmento hace referencia a las atrocidades cometidas por el régimen soviético contra su propia población, y a la necesidad de someter a sus responsables a juicio -algo que por otra parte, aún no ha sucedido-. La obra es Archipiélago Gulag, del ruso Alexander Solzhenitsyn.

“Está bien, no los fusilemos, no los atiborremos de agua salada, no los cubramos de piojos, no los embidremos con la “golondrina”, no los tengamos de pie toda una semana sin dormir, no les golpeemos con las botas ni con porras de goma, no les oprimamos el cráneo con un aro de hierro, no los empotremos en una celda como si fueran maletas unas encima de otras, ¡no hagamos nada de lo que nos hicieron ellos!

¡Pero ante nuestro país y ante nuestros hijos tenemos la obligacion de encontrarlos y juzgarlos a todos! Juzguemos no tanto a ellos como a sus crímenes.

Logremos que cada uno de ellos diga en voz alta:

– Sí, soy un verdugo y un asesino.

En pleno siglo XX ya no podemos seguir durante decenios sin distinguir entre atrocidades juzgables ante un tribunal y un “pasado” que no conviene “remover”.

¡Debemos condenar públicamente la idea misma de que unos hombres puedan ejercer la violencia contra otros! Cuando silenciamos el vicio metiéndolo en el cuerpo para que no asome al exterior, lo estamos sembrando y acabará por brotar miles de veces más en el futuro. Si ni siquiera censuramos a quien cometió el mal, estamos haciendo algo más que velar la vejez de un miserable, estamos privando a las nuevas generaciones de todo fundamento de justicia.

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Acerca de cerote

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. He hecho y sigo haciendo prensa, radio y televisión. Pero en ningún medio me siento tan libre como a la hora de escribir en este blog. No te mentiría si dijese que me encantaría hacer de este mundo un lugar mucho mejor, pero sé que suena a utópico. Así que mi único interés diré que será invitar a la reflexión a través de informaciones que, ya que no pueden ser objetivas, al menos intentaré que estén redactadas con total honestidad, una palabra que se echa en falta hoy día en la mayoría de redacciones. Puedes seguirme en twitter, @JuAntMoreno Ver todas las entradas de cerote

One response to “Legalización de Batasuna, pero no a cualquier precio

  • Hobs

    “Nadie tiene que hacer uso de la imposición -o lo que es lo mismo, la fuerza- de ideas a nadie, ni siquiera bajo el amparo de una Constitución. Que, decida lo que decida la mayoría, se respete sin más.”

    Respetable. Tal vez. ¿Y si un pueblo de 60 habitantes decide por mayoría que no quiere formar parte de su comunidad autónoma? También se les debería dejar por la misma premisa. O si deciden que quieren la independencia de España. También. O un barrio de una población decide establecerse como un nuevo municipio. Que decida la mayoría del barrio también. ¿Cual es el límite?

    Ese concepto simplemente no escala. España fragmentada y como un queso de Gruyere.

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