La censura refinada (El eterno retorno)


La información, desde sus inicios, ha estado al servicio de la élite. Podemos remontarnos a los inicios de la escritura, en la antigua Mesopotamia, o al Egipto de los faraones, y comprender así que siempre fue utilizada por el poder político-religioso para mantener controlada a la población. Aquel invento fue calificado como la primera revolución de la información.

Con la aparición de la imprenta de tipos móviles, Gutenberg propició, casi sin quererlo, la segunda revolución informativa. El descubrimiento se antojaba peligroso, pues podría traer la democracia cultural -relevante es, en este sentido,  que el primer libro impreso fuese La Biblia, para que así cualquier persona que lo pretendiera pudiera tener todo el saber divino en su propia casa, sin necesidad de intermediarios-, con todo lo que ello conllevaba. Súbitamente,  de nuevo el poder político-religioso se apropió del contenido de los documentos impresos, y censuró todo aquello que se salía de lo estipulado legalmente. Al menos ahora, el pueblo podía tener acceso a la cultura, así como la posibilidad de almacenarla, aunque hasta bien entrado el siglo XX no se  consiguieran unos niveles de alfabetización dignos en España.

Actualmente, dicen que vivimos una tercera revolución, la de la era digital. Y llegó el más difícil todavía: ahora la gente no sólo parece tener acceso a la información, sino que también puede crearla libremente. Tenemos multitud de canales TDT, parabólicas, acceso ilimitado a la información a través de internet, blogs… Sin embargo, también la superabundancia puede llegar a resultar negativa. Ahora lo más importante parece ser la cantidad, no la calidad.

Se pretende crear una apariencia de libertad a través de la posibilidad de elegir, pero sin embargo cualquiera puede comprobar cómo el tratamiento que los medios realizan de los acontecimientos es muy similar, sobre todo en los asuntos verdaderamente importantes, como en los de política internacional.

En las noticias de hoy día se ofrecen imágenes que nos sitúan en el mismo lugar de la noticia. Podemos ver terribles hambrunas o detonaciones de explosivos cuya metralla parece alcanzarnos. Pero no se contesta a ninguna pregunta. No se explican los por qués, ni se contextualiza nada. Parece que la capacidad para resolver estas cuestiones se deja, democráticamente, en manos del espectador, de quien cínicamente se espera que resuelva los grandes problemas contemporáneos a lo Homer Simpson, es decir, desde el sofá de su casa. Ese es el engaño informativo actual.

La situación que vivimos quienes nos interesamos por conocer siempre un poco más, es similar a la del prisionero que padece el síndrome de Estocolmo: nos sabemos presos, pero no queremos dejar de confiar en nuestro carcelero. Por eso cada mañana acudimos con cierta esperanza a a las webs, la prensa o a la televisión, por si en un descuido tropezamos con alguna pista que nos permita descifrar el complejo puzzle en el que se ha convertido nuestro mundo moderno.

El hecho de que el poder muestre su ira cada vez que alguien quiere conocer de primera mano lo que pasa –aquí, aquí o aquí-, no es sino una muestra más de que todavía existe la censura. Los entresijos del sistema no deben ser descubiertos. Con el paso del tiempo,  esos mecanismos de control han sido perfeccionados hasta hacerlos casi imperceptibles. Incluso los blogs, como el tuyo o como el mío, entran a formar parte de este juego de apariencias y falsas libertades, en el que toda concesión parece estar fríamente calculada.

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Acerca de cerote

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. He hecho y sigo haciendo prensa, radio y televisión. Pero en ningún medio me siento tan libre como a la hora de escribir en este blog. No te mentiría si dijese que me encantaría hacer de este mundo un lugar mucho mejor, pero sé que suena a utópico. Así que mi único interés diré que será invitar a la reflexión a través de informaciones que, ya que no pueden ser objetivas, al menos intentaré que estén redactadas con total honestidad, una palabra que se echa en falta hoy día en la mayoría de redacciones. Puedes seguirme en twitter, @JuAntMoreno Ver todas las entradas de cerote

2 responses to “La censura refinada (El eterno retorno)

  • medio comunicacion

    mira que la censura tiene su parte interesante, y es que no sé si por su naturaleza represiva fomenta en muchas personas la creatividad, la innovación y la sencillez informativa

  • pasabaporaqui

    Una verdad como un templo. TOdavía hay quien sigue creyendo en el 2.0 como la panacea de la modernidad, como el mayor hito democrático.

    Me gusta la teoria del investigador-Homer Simpson aquí explicada. Enhorabuena al autor.

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