“El Cosmonauta” y la refundación del capitalismo en el cine


I Concurso de Periodismo Digital de SinFuturo

Por José Ramón Otero Roko. Artículo publicado en CineArte 16 y en la revista electrónica chilena Mabuse.

Me gustaría cruzar la arboleda de nuevo / con la escafandra en la cintura. / Sonreirte una vez / o escuchar el silbido y volver al nicho. / Me gustaría escribirte una carta / y ver cómo la abres, / (sentirlo acaso). Un reloj marca indiferente / el paso de nuestro tiempo.
Poética para Cosmonautas.

“En 1975, el primer cosmonauta ruso en la Luna no consigue regresar, y se le da por perdido en el espacio. Él, sin embargo, a través de fantasmales mensajes de radio, clama haber vuelto a la Tierra y haberla encontrado vacía, sin un alma. Su irreal presencia y su voz irán destruyendo poco a poco el mundo de sus seres queridos. El Cosmonauta es una historia que habla sobre el recuerdo. Incluso sobre aquellos recuerdos que nunca existieron”. Así se esboza el argumento de “El Cosmonauta” un original proyecto del cine español que en un pocos meses ha conseguido que cientos de internautas se conviertan en productores de cine y que un buen puñado de personalidades de la ciencia y la cultura del siglo XXI estampen su firma apoyando el proyecto.

Sin subvenciones, sin haber producido jamás un sólo largometraje, estrenándose en la producción y dirección de una película, a pesar de que llevan años desempeñando tareas de responsabilidad en el mundo del cine español y realizando sus propios cortometrajes, con un plan de rodaje que incluye localizaciones en el Centro Espacial Gagarin, en Moscú, y en Madrid, con un completo equipo, involucrado al máximo en el proyecto y que cobrará si la película da beneficios  (lo que sería el sueño de cualquier empresario del Siglo XIX), pero motivados por la necesidad de hacer de pioneros en un nuevo modelo de producción que reubique el cine en el contexto de la revolución tecnológica del siglo XXI, donde la gente ha pasado de ser parcelada y segmentada por las campañas promocionales, a convertirse en agentes activos de la promoción de los bienes culturales de los que controlan su distribución y difusión.

Riot Cinema Collective formada por Bruno Teixidor, diseñador gráfico y Director de Arte, Carola Rodriguez, Jefa de Producción y Nicolás Alcalá, guionista y director, tiene un bonito lema: “Para estrellar un coche en una película no hacen falta ni diez mil dólares, ni un choque, ni un coche” lo que explica bien que aquí no se trata de presupuestos millonarios sino de hacer cine usando para ello recursos exclusivamente cinematográficos y no trucos financieros. Sólo hablando de cine, contando el proyecto y la manera de llevarlo a cabo, han conseguido un maremoto en internet. Nacho Vigalondo, nominado al Oscar, J.L. Ruiz de Gopegui, ex-director de la NASA en España, Richard Stallman, fundador del sistema operativo GNU/Linux, Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía, Sergey Volkov y Boris Volynov, ex-cosmonautas rusos, les apoyan. Y los internautas, no sólo a través de sus webs, sino también económicamente. Toda una lección para conectar con el público y ofrecer, realmente, lo que ahora la gente busca para relacionarse con la producción cultural, porque la gente no se ha alejado de la cultura, se ha alejado de su compra-venta.

Vodpod videos no longer available.

Este proceso, la reescritura de las reglas de con las que se relacionaban cultura y mercado, ha sido bien entendido por los creadores del filme. “El Cosmonauta” se produce bajo una de las licencias de copyright más libres de escenario internacional de derechos de autor, y de gran éxito en España, la Creative-Commons Atribución-Compartir Igual, que autoriza a editar, copiar, remezclar y compartir el material de la película, lo que incluye todas las imágenes filmadas, el guión, el story board y el diseño del merchandasing del film. Todo. De esta manera cuentan con la ayuda de decenas de artistas de todo el mundo que colaboran enviando materiales, creando diseños para la película a cambio del reconocimiento público, amplificando el efecto llamada de la construcción de una creación colectiva, como es el cine.

Vodpod videos no longer available.

La propuesta de Riot Cinema era aparentemente imposible. Que los internautas, que han puesto en jaque a la industria cultural intercambiando contenidos de forma gratuita, pagaran por convertirse en productores de una película de ciencia-ficción española a cambio de que el material tuviera un copyright libre, que libremente pudieran redistribuirlo y modificarlo incluso, de salir en los títulos de crédito y de que sus contribuciones pudieran ser canjeadas en especies, libros, camisetas, dvd’s de coleccionista. No se puede decir que no se trate de un trato justo: la sociedad gana ya que el conocimiento, la experiencia y las creaciones del filme quedan a disposición de todos, se convierten en un bien común. La productora gana porque consiguen sacar adelante un proyecto que les ilusiona a la vez que les da a conocer y les proporciona el prestigio de los pioneros. Los internautas ganan, sobre todo intelectualmente, porque aprenden que la creación tiene un coste en horas de trabajo que ha de ser, de algún modo, retribuida, recompensada, en unos tiempos en que, aprovechando las descargas, la caverna se ha lanzado alegremente al cuello de los creadores españoles porque le son incomodos, también políticamente, y cree que puede substituir fácilmente a músicos, guionistas y cineastas por otros, más insípidos, y que a ser posible hablen en inglés.

Si el cine cooperativo, como el del grupo Dziga-Vértov de Jean-Luc Godard, naufragó en la tempestad de los intentos, también fallidos, a los que está obligada toda vanguardia, el del comienzo del siglo XXI no puede ser más prometedor y sin asumir, todavía, la condición de vanguardia también artística se convierte en explorador de los rumbos a los que está obligado cualquier sector en crisis. Para empezar, y dado que la obra es posible gracias a una conjura de voluntades, publican sus cuentas, y harán lo mismo con los contratos y la contabilidad del film. “El Cosmonauta” cuesta unos cuatrocientos mil euros. La productora, el equipo artístico y el equipo técnico capitalizan sus sueldos y cobran un porcentaje de los beneficios. El resto se obtiene de la participación de la comunidad que se crea alrededor de la película, previamente a ser filmada, y de los inversores y patrocinadores que llegan al son de esa misma marea humana. El impacto publicitario que ha tenido, completamente gratis, “El Cosmonauta”, gracias a internet, seguramente no lo han tenido muchas de las películas extranjeras estrenadas en España y casi ninguna de las españolas. No es mala forma de empezar donde muchos pensaban que la cosa se acababa y no se podía reinventar.

La doctrina de este nuevo modo de producción se resume, según ellos mismos, en argumentos tan aplastantes como que hay mil quinientos millones de usuarios de internet en el mundo y esta cifra crece un diez por ciento cada mes. Que cada año se produce más información escrita en internet que en los cinco mil años anteriores. Que una semana de información en el NY Times es más de lo que una persona del siglo XVIII recibía en toda su vida. Que en los últimos cinco años la cantidad de anual de espectadores en los cines ha decrecido en cuarenta millones. Que lo que antes tenía un valor monetario está dejando de tenerlo, pero su valor cultural y de difusión aumenta cada día. Que cada mes se ven quince mil millones de videos en streaming… sólo en Estados Unidos.

En pleno siglo XXI algunas de las utopías del siglo XX, sobre todo las refereridas a la información, la comunicación, y la cultura, han dejado de ser eso, utopías, las otras quizás tengan que esperar un siglo. “El Cosmonauta” cuestiona habilmente algunos de los preceptos tradicionales del negocio en la cultura y contribuye a la reapropiación que ha hecho de esta el público. Mientras que el modelo de capitalismo desde arriba está agotado en los bienes culturales, y los hábitos de los antaño consumidores lo demuestran cada día puesto que éstos han encontrado la manera de saltarse todos los intermediarios que restrigían su acceso, con la consiguiente destrucción de parte de las bases que sustentaron la industria durante casi un siglo, la refundación de las reglas del juego ha exigido que se los reconozca como parte del proceso creativo y productivo. No es “el futuro”, el futuro se lleva escribiendo desde hace más de veinte años.

Este relato participa en el I Concurso de Periodismo Digital de SinFuturo.

©Licencia Creative-Commons Atribución-Compartir Igual
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16 responses to ““El Cosmonauta” y la refundación del capitalismo en el cine

  • Tweets that mention “El Cosmonauta” y la refundación del capitalismo en el cine « Sin Futuro y Sin Un Duro -- Topsy.com

    […] This post was mentioned on Twitter by Mariangela Petrizzo, dianagonzalez. dianagonzalez said: “El Cosmonauta” y la refundación del capitalismo en el cine http://bit.ly/8tnnMy #fb […]

  • Roko

    Gracias por los retwitts y que se anime la gente porque es más gratificante un concurso de periodismo de esta clase que uno montado por la consultora/banco/iglesia/ministerio de turno

    Salud y ausencia de amo.

  • Mari Trini Giner

    Joder, estos de @El_Cosmonauta salen ya hasta en la sopa 😉

  • mercedes

    Me gusta mucho la propuesta de EL Cosmonatuta. Ahora bien, me pregunto porque hablamos de este proyecto como si fuera caso único en el mundo. No es así, hay buenos ejemplos de crowfunding en el mundo y de hecho se está transformando en un fenómeno que generará mucha producción de contenidos. Un modelo sistemático y con estructuras muy bien montadas y al menos 3 sitios en los que se están recaudando cifran muy interesantes para diversas producciones, en el mismo plan: usuari@s como coproductor@s.

    Si acaso la novedad está en que no es un llamado a múltiples inversiones sino en un sólo producto pero sin embargo hay dos o tres experiencias similares a esta.

    Ni siquiera por su apuesta por dejar el contenido libre apostando por el Mashup, es una apuesta única porque también hay ejemplos que han tenido bastante repercusión en internet.

    Esto no resta méritos a El Cosmonáuta, por el contrario, muestra como se puede ir puliendo, afinando y perfeccionando un modelo. En esto hay mucho que destacar: Cómo se han organizado. El modelo de recolección de fondos dentro del crowfunding que si es una novedad. La modélica acción de SocialMedia marketing, etc.

    Pero cuando pretendemos hacerlo pasar por proyecto pionero, mostramos un cierto desconocimiento de lo que está pasando en un mundo en el que estas experiencias están dejando de ser novedosas.

    • Mari Trini Giner

      Estoy de acuerdo contigo Mercedes, pero aunque el proyecto de El Cosmonauta no es pionero a nivel internacional y lo sabemos, si que es pionero en España. 😉

    • Roko

      Hola Mercedes,

      Vivimos en una época en que se alimenta la mitificación individual y se desprecia lo colectivo, lo plural. De este modo usar la palabra “pionero” refiere automáticamente al primero, al primer caso, al que, o al grupo de los que, llegan antes al polo norte o escalan las montañas del Himalaya.

      Sin embargo la de pionero es una condición que persiste mucho en el tiempo, más allá de quién llego el primero o el segundo. Pionero se es mientras perduran las mismas condiciones en las que se realiza la hazaña. En tanto en cuanto hay que realizar idéntica proeza a la de los primeros que lo consiguieron se es un pionero, es es mi opinión.

      Y si te digo la verdad, en las condiciones en que está el desarrollo de internet en España, la tasa de líneas de alta velocidad por mil habitantes, el uso del comercio electrónico y de la tarjeta de crédito en internet, la falta de habilidades en la red o el nivel de compromiso de los internautas españoles, sus ganas de hacer cosas y el conocimiento necesario para ello, esto hace de este proyecto una hazaña perfectamente comparable a la de los inventores de este método, seguramente en una de esas sociedades anglosajonas, protestantes, repletas de sociedad civil y de tejido social con muchos años de experiencia en la red.

      Pero ¿cuantos proyectos de estas características se han llevado a cabo en el mundo? ¿Cuantos con licencias libres y en largometraje? Leo Barrapunto desde hace diez años y no tengo noticia de más de uno o dos. En open source cine hay cuatro. ¿Cuantos con la GPL o la CC Compartir-Igual? ¿Habrá cinco, diez, veinte, en el mundo? Todos son pioneros. Lo que pasa es que la palabra pionero puede restar fuerzas y dar una justificación al fracaso. Pero eso no va a suceder, somos muchos cientos de personas los que estamos seguros de que ese proyecto se llevará a cabo y que la gente de Riot Cinema lo conseguirá.

      Así que pioneros mucho ánimo. Y a ti gracias por buscarle las cosquillas al texto del artículo y darle las vueltas necesarias para que el lector avezado piense bien cada palabra.

      Salud.

  • Roko

    Hola Mercedes.

    El artículo está escrito y publicado por marzo en un contexto prácticamente idéntico al de ahora en el que dos posiciones antagónicas han dado a luz dos concepciones muy distintas de hacia dónde va a caminar esta sociedad, hacia el modelo del anteproyecto de ley, de vuelta al siglo XX, o hacia el modelo del manifiesto, el mundo del siglo XXI.

    Sé que hay iniciativas de crowfunding en muchos otros países, tengo entre mis notas una web de eeuu http://www.indiegogo.com/ que se dedica a ello con bastante éxito y además no es la única película española que está en este modelo, una película gallega de animación que se hará pronto también ha optado por este modelo, “O Apostolo” http://www.oapostolo.es/ , y me parece que además consiguió subvención en la última convocatoria del ICAA.

    El por qué centro mi mirada en esta y no en otra película, o en el modelo de crowdfunding globalmente, es, primero, porque esta film es cine español, en un momento en que se habla precisamente de crisis del cine español no quería hablar de indiegogo, sino de “O Apostolo” o de “El Cosmonauta”. Pero elegí “El Cosmonauta” porque este proyecto maneja todas las herramientas de internet con una soltura y habilidad que es inusitada en el panorama cultural español. Me gustaría recordar casos fallidos, con subvenciones de decenas de millones de euros, como los de los portales de descarga de música de la SGAE y el de cine.Y sin embargo estas personas han sido capaces de poner en valor todas las herramientas tecnológicas, utilizarlas gratuitamente y dar una difusión a su proyecto como no la tiene ninguna película producida en España. Se espera mucho de ellos y espero que estén a la altura.

    Por tanto es un proyecto pionero en nuestro país. Y sin subvención, porque se la han denegado en la última convocatoria de ICAA, esto creo que es importante reseñarlo. Este modelo puede cuestionar muy seriamente las relaciones de poder institucionalizadas en el cine donde unos pocos productores y miembros de la administración controlan casi el total de la producción audiovisual española. Controlan lo que se hace, lo que no se hace, lo que se emite, lo que se no se emite, lo que se estrena y lo que no y dónde. Así que tenemos una combinación de crowfunding, tecnología, internet y licencias libres, muy peligrosa para un stablishment que vive muy bien a costa de que la gente cobre poco, ande siempre buscando trabajo y el público vuelva de la red al redil a pasar por caja.

    Y creo que refuerza la idea, aún más, de que sí es novedoso y de que sí es pionero, el valor de que se haga en España, no por una cuestión localista, sino porque aquí los mecanismos de producción están mucho más anquilosados y tienen más que ver con el siglo pasado, que en estados unidos o en otros sitios. Aquí la financiación sólo llega por unas vías muy específicas, como he dicho, y hacer una película sin ellos es muy valiente y muy valorable.

    Un saludo.

    • Mari Trini Giner

      Hola Roko, una aclaración, exactamente como mencionas “O Apostolo” es otro proyecto español que apostó en sus comienzos por el crowdfunding pero le dieron la subvención y creo que se han “olvidado” del crowdfunding ya que, económicamente parece que no lo “necesitan”. Veremos cómo lo administran al final y si la parte correspondiente de la subvención va para los productores. Está por ver.

      A “El Cosmonauta” nos han denegado todas las subvenciones, y aunque nos las dieran (y esto lo hemos hablado mucho), no abandonaríamos esta parte. Si, el proyecto lo estamos haciendo en España y en este país es pionero, pero hemos saltado a internacional. Tenemos apoyos, colaboraciones, personas que trabajan con nostros,… en otros países, e incluso, parte del equipo ha viajado a otros países para dar a conocer el proyecto, han dado conferencias,… Lo que si es cierto y vemos porque lo comparamos con otros proyectos que hay en el Reino Unido o en EEUU es que si en lugar de haber comenzado El Cosmonauta en España, lo hubiéramos hecho en otros países como estos 2 que he mencionado: EEUU o Reino Unido, ya habríamos conseguido una repercusión bastante mayor y un número más elevado de productores, inversores. En resumen, todo iría mucho más rápido si no fuera un proyecto español.

      Es cierto lo que dices que cuestionamos el poder de las instituciones del cine en España donde unos pocos productores y miembros de la administración controlan casi el total de la producción audiovisual española. Y esa es una de las principales cuestiones que queremos demostrar.

      • Roko

        Hola Mari Trini,

        Gracias por tus aclaraciones y desconocía por completo que alguien de El Cosmonauta estuviera relacionado con el blog “Sin futuro”. Me encanta que se haya producido esa casualidad.

        Lo que cuentas sobre “O Apostolo” me parece muy interesante. La consecución de la subvención se debe al trabajo del Cluster Audiovisual Gallego, que creo que funcionan muy bien, pero desconocía que hubieran renunciado al crowdfunding ¿un peaje del ministerio que no quiere perder el control sobre la producción audiovisual española? Es difícil renunciar a algo que ha sido la base de tu proyecto desde el inicio, extraña mucho esa decisión.

        Sobre el control de los productores y distribuidores me refiero a que esto pone nervioso a cualquiera que ya tiene un estatus en el cine español, porque creo que les debe de dar más miedo que las descargas por internet. O sea, si la gente, como digo en el artículo, se reapropia de la producción, de la creación y la redistribución de su ocio, de su cultura, entonces van a cambiar muchas cosas en el mundo. Más que con las banderitas y las consignas. Porque si la gente elige, y no le dan miedo los errores, entonces los aciertos tendrán una penetración social como nada ha habido en el mundo. Están a la vuelta de la esquina las audiencias de mil o dos mil millones de espectadores reales, no audiencia potencial, sino real, y espectadores activos o sea gente que participa en algo.

        Y ese creo que es vuestro principal acierto. Hacéis una película que crecerá con el tiempo. Que se valorará aún más cuanto más pase el tiempo y os daréis cuenta de que fuisteis pioneros aunque ahora esa condición asuste. De vuestro éxito, y del de otros, depende un pequeño trocito de la rueda que hace que el mundo vaya más deprisa o más lento.

        Salud y mucho ánimo.

  • Nicolás Alcalá

    Roko, tienes toda la razón, no somos pioneros. Es más, tenemos muy claras nuestras fuentes y siempre las nombramos porque sin haber conocido A swarm of angeles, Artemis Aeternal, Iron Sky, Age of stupid, Steal this film, Indiegogo y tantos otros, jamás habríamos podido desarrollar conceptualmente nuestro proyecto.

    En lo que si nos esforzamos es en ser los mejores, y ahí si que puedes hacer un par de apuestas por nosotros (no hablo de la calidad de la película, sino del proyecto) ya que, precisamente por no haber sido pioneros en un mundo que apenas está naciendo, hemos podido escoger lo mejor de cada casa para construir la nuestra.

    Buscamos un modelo replicable, autónomo (esto quiere decir que pretendemos llevarlo adelante sin subvenciones del ministerio de cultura, no porque nos las hayan denegado sino porque creemos que así es mejor) y redituable (que de dinero, vamos).

    Que lo consigamos o no dependerá del público en su mayor parte, y eso es lo más encantador de esta nueva era que viene. Sobrevivirán los proyectos que merezcan la pena 🙂

    Un saludo

    • Roko

      Hola Nicolás,

      Bueno, para mi es muy interesante que el propio director de la película esté leyendo estos comentarios y te doy las gracias por participar y estar en la arena con los críticos y los periodistas y los lectores. Parece que estamos teniendo aquí el debate que no hemos tenido en we love cinema, pero el mundo es un poco así, como las alas de la mariposa, se hace una cosa en un lado y sale en otro.

      Felicitaros por el estupendo trabajo que está saliendo a la luz en esa nueva web http://welovecinema.es/ y por tu artículo que es muy valiente y muy interesante.

      Sobre lo que comentas no se si te da reparo asumir esa condición de pionero. Yo creo que sí lo sois, lo que pasa es que asumirlo parece que pone las cosas más difíciles. No es lo mismo decir que esto ya se hace y que funciona, a decir “esto no lo hace nadie y somos los primeros a los que se les ocurre esto en España”. De la primera manera eres un profeta o un visionario, pero de los tiempos que corren, con los pies en la tierra, de la segunda puedes ser un “colgao” que ha tenido una idea inusitada.

      Yo creo que estáis colgaos. Yo creo que esto lo coge otra gente y hace como “O Apostolo”, habla con quien tiene que hablar, no se entera nadie, pillan la subvención y dejan la cosa como utópica y rarita. Sin embargo vosotros habláis con los internautas de la campus party, con el público del medialab, con los twitteros, con la gente que pone treinta pavos para hacer la película, con “los chicos de la prensa”, con la gente que asiste a las conferencias, a las presentaciones, que ve los vídeos, que comenta en el blog. Una maravilla, ojalá seáis coherentes con ello toda la vida. Así que difícilmente podéis disimular vuestra condición de pioneros y de radicalmente modernos. Por mucho que se hable de financiación, de abrir nuevas vías, de que “lo hacemos de esta manera porque es el único modo de llevar a cabo este proyecto en concreto” no vais a engañar a cierto stablishment, si esto sale bien, algunos van a empezar a ver que se les acaba el pastel, que ya no es una cuestión de perder, supuestamente, dinero por las descargas, sino de que la gente va por otro lado y ellos pertenecen al pasado.

      Si además de ello sois unos visionarios con la suficiente cabeza fría como para darse cuenta de que esto no es sólo un sueño sino que es lo que realmente se está cociendo en internet, que yo creo que lo sois, entonces vendrán muchos éxitos. Si no yo no me pongo a venderle esto a mi director como una enmienda al capitalismo sino como una cosa caritativa que hacen unos chicos… con crowdfunding, que la gente pone unos durillos… No, esto es mucho más serio, esto va de que la gente quiere formar parte y quiere ser más libre con lo que lee, con lo que escucha y con lo que ve.

      Por última un solo pero a lo que dices al finalizar tu comentario. “Sobrevivirán los proyectos que merezcan la pena”. Sí y no, hay cosas que no merecen la pena ahora, o que parece que no lo merecen, y que sin embargo serían muy valiosas dentro de treinta años. No estoy por un sistema de selección natural, aunque este sea un buen termómetro. Hay muchas cosas que la gente todavía no sabe que les podría gustar si su ocio no hubiera sido teledirigido durante toda la vida. Eso puede hacer que algunas cosas valiosas pierdan su oportunidad. Yo estaría a favor sobre una tasa tobin sobre las cosas que tienen éxito para con las cosas que no lo tienen. Pienso que somos verdaderamente democráticos cuando apoyamos que se hagan también las cosas que no nos gustan. Esa lección que no han aprendido los políticos tendría que garantizarse por ley, el derecho a que la gente viva en un mundo con el que puede que no estemos de acuerdo.

      Salud y muchísimo ánimo.

  • mercedes

    Es un proyecto pionero en España, tu lo has dicho, pero un proyecto que está experimentando a partir de otros modelos, no sólo IndieGogo, Touscodprod, la colaboración profesional como wreckamovie o búsqueda de fondos por donaciones adjudicando un grado a los productores y el mashup.

    Pero lo que he apuntado es que el artículo deja la sensación de que se habla de un pryecto pionero en el mundo y no en españa, es mi observación, sin animo de crítica, más bien un apunte de quién lleva años siguiendo el tema con el interés de quién aún perteneciendo al otro mundo, atisbaba que las cosas tenían que cambiar.

    Para empezar todos intentamos comenzar una revolución, suena a cliché, pero es la realidad. Por primera vez desde que Beaumarchais fundara la SACD en 1777, el modelo de gestionar la creación artística y autoral está, no sólo cambiando, dándose la vuelta por completo. En una década más, puede que tengamos la capacidad de ver el resultado de lo que ha comenzado a gestarse en estos pocos años.

    Ahora que la reflexión inunda los espacios académicos y de investigación. Ahora que se sistematiza, que se crean movimientos sólidos es cuando comenzamos a enfrentarnos al hecho de si eso que imaginamos es un modelo posible. Y en este estado en el que estamos, la capacidad de traspasarnos la información, de no escatimar precedentes, el cuidado a la hora de las citas, ayudarán a conformar ese panorama que integra la nueva forma de gestionar, la libre distribución, las nuevas formas narrativas. Y harán no solo más fácil el camino sino la posibilidad de seguir haciendo distintas versiones.

    Seguir la trayectoria y hasta copiar modelos para perfeccionarlos y adaptarlos. Creo que en cierta manera tenemos la obligación de la rigurosidad al informar de estos temas. Es un cambio de paradigma. Estamos aún en modelo alfa, hay mucho que probar, mucho que buscar. Es lo precioso de la apuesta de Riot Cinema que bebiendo de Open Source cinema, de Remix Manifiesto y otros ensayos, puede que nos arroje luz sobre la otra gran interrogante, el modelo sino rentable, autosostenible que si bien ya comienza a verse de forma exitosa en el pequeño formato, por la misma naturaleza de la producción cinematográfica sigue siendo solo un buen deseo.

    Por eso reitero, no critico la decisión, de basar el artículo sólo en el Cosmonauta, me parece además acertadísima. Solo apunto que se deje la sensación de que en materia de largometrajes esto comienza aquí cuando hay un camino andado. El Cosmonáuta es un paso más. Un gran paso. Que esperamos sirva para asentar modelos de rentabilidad.

    • Roko

      Hola Mercedes,

      Me gusta mucho tu comentario, esa asunción del término ‘revolucionario’ que a todo el mundo le da miedo cuando va en serio.

      Un apunte sobre lo que dices de la naturaleza de la producción cinematográfica y que cambiarlo es, por ahora, sólo un buen deseo. La naturaleza de la producción cinematográfica ya está cambiando, el precio de las cámaras, el software de edición de vídeo, la calidad de las imágenes, todo eso adelanta mucho más que un pequeño deseo. La gente ya puede hacer muchas cosas con una Canon Vixia, que vale menos de mil euros, o con una Red One, profesional, que vale menos de veinte mil, y los precios siguen bajando. Lo que yo echo en falta es que alguien coja el material de archive.org y empiece a remezclarlo, los prelinger, el cine mudo, las películas sin copyright. No entiendo como alguien que esté estudiando montaje no está emocionado con lo que hay allí y con lo que se puede hacer con ese material. Yo si supiera algo de edición de vídeo no saldría en todo el día de archive.org.

      Pero la naturaleza de la cinematografía no cambia por el hecho de que se ruede con una cámara u otra, o con más o menos medios, esto creo que lo explica muy bien Nicolás Alcalá en su artículo en welovecinema. Es cine porque existe la intención de que sea así, no importa el formato, la duración o incluso la calidad de las imágenes. Me he perdido una película que tenía muchas ganas de ver en el Reina Sofía que es “Lituania y el colapso de URSS” de Jonas Mekas y es un film que monta imágenes grabadas en vídeo tomando un aparato de televisión. Y narra la historia, la Historia con mayúsculas en este caso. Así que hay cine si existe la intención de hacerlo, hay cine en videopodcast de blip.tv y no hay cine en muchas grandes producciones.

      Sólo era ese apunte. Mis más sinceras felicitaciones por animar tanto este debate y por lo interesante de las intervenciones.

      Salud y Tiempo.

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