Quiero guerra en el Poggio


Un cicloturista posa en la foto al lado del cartel que anuncia la llegada al pueblo de Poggio, tras haber superado la corta pero intensa cota

Un cicloturista posa en la foto al lado del cartel que anuncia la llegada al pueblo de Poggio, tras haber superado la corta pero intensa cota

Llega la primera clásica de renombre la “Classicissima”, una de las carreras de un día que pertenecían a la extinguida Copa del Mundo y que además en este 2009 se convierte en centenaria. Es uno de los cinco monumentos del ciclismo junto al Tour de Flandes, la París-Roubaix, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía.

Sus 298 kilómetros son toda una prueba de fondo y, como es habitual, las tachuelas en el recorrido mermarán de forma aún más considerable las fuerzas de los favoritos. Falta gente importante como Cancellara, el ganador del año pasado, el siempre combativo Franck Schleck y gente rápida como Ballan y Óscar Freire. Pero para compensar podemos citar la presencia del resto de esprinters del panorama internacional y por supuesto la presencia de Lance Armstrong, más institucional que competitiva.

Sin embargo no quiero que se llegue al esprint como está sucediendo en las últimas ediciones. Quiero guerra y la quiero en el Poggio y en la Cipressa, las dos cotas cortas pero durísimas que se encuentran muy próximas a la meta. Debe ser allí donde se dinamite la carrera para evitar la llegada masiva. La Cipressa, a 22 kilómetros de meta, puede ser un buen calentón para las piernas de muchos, mientras que el Poggio, a sólo 6 de meta, debe ser decisivo si alguien quiere evitar el sprint. El que tenga intención de atacar deberá entrar desde el principio del muro en una posición delantera del pelotón porque rápidamente habrá cortes debido al duro desnivel. Si con un poco de suerte se junta con buenos compañeros de viaje que dirijan el vertiginoso descenso hasta la meta y den relevos en los dos últimos kilómetros la hazaña estará hecha.

Si miramos a alguno de los nuestros, Purito Rodríguez puede ser una baza importante. Ya demostró en la Tirreno-Adriático en la etapa que terminaba en Montelupone que está en forma, así que si ha recuperado bien de la carrera de los dos mares podría ser un serio candidato a subirse al podio de San Remo.

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