Carta abierta al estudiantado universitario de Madrid


Con el fin de dar a conocer esta carta abierta que he encontrado en el Metro de Ciudad UNiversitaria os transcribo aquí lo que en ella pone:

Estimado compañero/a:

Suele decirse que somos una generación pasiva e indolente. Suele creerse que mientras tengamos dos o tres trastos tecnológicos estaremos contentos y conformes. Se nos suele llamar “la generación del botellón”. Es frecuente comprobar cómo cualquier evento estúpido tiene más poder de convocatoria entre nosotros que llamamientos más que razonables. No se comenta por ahí que todo eso puede acabar esta primavera de 2008.

Es más que fácil comprobar cómo el estudiantado en general no conoce la reforma universitaria que comenzó con la Declaración de Bolonia, una reforma radical que se ha ido imponiendo como una apisonadora, sin la más mínima consulta a la comunidad universitaria, la cual ha quedado relegada a mera espectadora de su propia transformación; una reforma que conlleva suficientes riesgos e incertidumbres como para que consideremos legítimo denunciar la opacidad democrática con la que se ha desarrollado: reestructuración de los planes de estudio, imposición de másteres profesionalizantes como requisito para determinadas profesiones (profesorado, abogacía…) tan caros como vacíos de contenido, devaluación de los títulos, cambio de financiación, subidas de tasas, sustitución de las becas tradicionales por hipotecas, flagrante devaluación de contenidos y de la exigencia, cambio del papel de la universidad en la sociedad, presunta revolución pedagógica con tintes de LOGSE… Lo que no es tan frecuente es escuchar que en las últimas semanas cientos y cientos de estudiantes antes no informados ahora están mejor informados que sus propias autoridades académicas, y muy cabreados.

Suele pensarse que las manifestaciones estudiantiles son más una cuestión de estética y de tendencias grupales que una cuestión realmente práctica. No suele caerse en la cuenta de que el 8 de mayo a las 12h en Atocha se va a mostrar la falsedad de esa creencia. Estamos razonablemente convencidos de que hay muchos aspectos del proceso de Bolonia en los que aún podemos intervenir de forma decisiva, pero para ello es imprescindible que nuestra voz suene como nunca lo ha hecho.

Es más que natural creer que no se puede lograr nada. Lo que no se suele tener en cuenta es que en estos momentos nuestro único obstáculo somos nosotros mismos. Si logramos vencer nuestro inmovilismo sencillamente será imposible pararnos en esta lucha por denunciar la ausencia de debate y la pérdida de protagonismo de la universidad, en defensa rigurosa y bien fundada de una universidad pública y exigente (ambas cosas). Y así como se suele creer que seremos cuatro gatos, esta vez temen que seamos todos.

Cada vez tenemos más razones para luchar: precariedad laboral para los jóvenes, la locura de la vivienda… y por supuesto la pérdida del derecho de la sociedad a gozar de una universidad pública y exigente. ¿Cuánto más se nos tiene que quitar para que gritemos “basta”? Quienes convocamos, quienes os rogamos que consideréis si acaso no ha llegado ya la hora de tomar la palabra, consideramos que disfrutar del derecho a estudiar en una educación superior pública y exigente es algo demasiado serio y demasiado importante como para dejarlo pasar mirando hacia otro lado. No es más que puro sentido común. Pero tampoco menos.

No nos cabe la menor duda de que somos muchos los que creemos que la universidad debería haber gozado de un protagonismo que ha brillado por su ausencia. Tan sólo queda manifestarlo. La universidad ha de tomar la palabra. Por eso, llueva o truene, el alumnado y el profesorado de las universidades de Madrid marchará el jueves 8 de mayo a las 12h desde Atocha hasta el Ministerio de Educación. Si nos vencemos a nosotros mismos, si ganamos la batalla individual de cada uno consigo mismo, podemos convertir a Madrid en una auténtica fortaleza en defensa de la universidad pública y exigente.

Esta primavera de 2008 es clave puesto que se acerca el horizonte final de implantación del proceso de Bolonia. Nos encontramos probablemente ante la última oportunidad de defender nuestra universidad, la de todos, antes de que sólo podamos defender un recuerdo.
Y bien. ¿Acaso hay algo mejor que hacer el jueves que empezar a cambiar las cosas?

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Acerca de pablolopez

Soy periodista, estudiante de periodismo, nací el 5 de Octubre de 1987 en Madrid, aunque estoy muy vinculado a la ciudad de Sevilla en la que viví un año. Además del periodismo me atraen otras muchas cosas como la poesía, la literatura, el arte, la filosofía, la psicología, en el fondo el pensamiento en general y todo aquello que exalta al ser humano. Soy un ser exaltado, entusiasta, aunque vergonzoso y tímido. Mi forma de pensar camina entre el idealismo y la realidad pasando de un lado a otro, pero prefiero luchar por el idealismo porque es la única forma de cambiar, aunque sólo sea un poco, el mundo. Creo que los cambios deben empezar por uno mismo y que no hay mejor forma de predicar que con el ejemplo. Soy un escéptico pues, como Arcesilao, pienso que "no existe representación que, aún pareciendo verdadera no pueda ser falsa" y que ni siquiera sabemos si no sabemos nada. A pesar de todo, nuestras limitaciones nos permiten conocer el mundo lo suficiente como para vivir en él y ser felices que, al final, es lo importante. Puedes visitar mi blog personal en http://pablolopez.org Ver todas las entradas de pablolopez

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