La crisis de los alimentos


Hoy he dado con una columna en el NYTimes.com muy interesante que ofrece una perspectiva distinta de lo que es la crisis económica que estamos empezando a sufrir, podéis acceder a dicha columna (en inglés claro) titulada “Grains gone wild” pulsando aquí.

De todas formas, para los que no seáis muy dados a leer cosas en inglés os ofrezco gratis mi traducción, pulsa “continuar leyendo” para verla.

EL GRANO SE VUELVE LOCO

Por: Paul Krugman

Traducción por: Pablo López (con ayuda de diccionarios)

Estos días habéis oído hablar mucho sobre la crisis financiera mundial. Pero hay otra crisis que no se ve- y está afectando a mucha más gente.

Estoy hablando de la crisis de la comida. En los pasados años los precios de trigo, grano, arroz y otros productos alimenticios básicos se han doblado o triplicado, concentrándose la mayor parte de este aumento en unos pocos meses. Los altos precios de los alimentos pueden no ser demasiado importantes para los americanos, pero son devastadores en los países pobres, donde la comida supone la mitad del gasto de una familia.

Ya ha habido conflictos debido a los alimentos en el mundo. Países que productores de alimentos, desde Ucrania a Argentina, han estado limitando sus exportaciones para proteger a los consumidores domésticos, lo cuál ha provocado airadas protestas por parte de los agricultores- y se están haciendo cosas aún peores en países que necesitan importar alimentos.

¿Cómo ha ocurrido esto? La respuesta está en una combinación de las tendencias a largo plazo, mala suerte- y una mala política.

Empezaremos con aquello en lo que nadie ha cometido errores.

Primero, el ritmo al que están consumiendo los chinos- esto se debe al creciente número de personas en las economías emergentes que, por primera vez, es lo suficientemente rica como para consumir alimentos como los occidentales. Ya que son necesarias 700 calorías de pienso animal para producir 100 de carne, este cambio en la dieta de estos países emergentes ha producido un incremento de la demanda de grano.

En segundo lugar está el precio del petróleo. Las granjas modernas consumen una gran cantidad de energía: gran parte de los B.T.U (British Termal Unit) van a la producción de fertilizantes, funcionamiento de los tractores y por último, y no por ello menos importante, al transporte de los productos a los consumidores. Con el petróleo constantemente por encima de los 100$ por barril, los costes en energía se han convertido en el principal protagonista en los gastos de los agricultores.

Los altos precios de petróleo, además, tienen mucho que ver con el crecimiento de China y otras economías emergentes. Directa o indirectamente, estás nacientes economías energéticas están compitiendo con nosotros por el resto de escasos recursos, incluidos petróleo y cultivos, aumentando los precios de todo tipo de materias primas.

En tercer lugar, ha habido mala racha meteorológica en áreas clave. En particular, Australia, normalmente el segundo exportador de trigo del mundo, ha sufrido una antológica sequía.

Ok, he dicho que estos factores de la crisis de los alimentos no se deben a fallos de nadie, pero esto no es del todo cierto. El crecimiento de China y otras economías emergentes es la principal causa del aumento de los precios del petróleo, pero la invasión de Irak -cuyos partidarios prometieron que conllevaría un abaratamiento del petróleo- ha reducido la producción de petróleo.

Y el mal tiempo, especialmente la sequía de Australia, está probablemente causado por el cambio climático. Así que los políticos y gobernadores que han persistido en el uso de gases que provocan el efecto invernadero también tienen alguna responsabilidad de la escasez de alimentos.

Cuando los efectos de una mala política son más claros, sin embargo, es en la demonización del etanol y otros biocombustibles.

El subsidio de los cultivos destinados a la producción de combustibles era supuestamente para promover la independencia energética y ayudar a evitar el calentamiento global. Pero esta promesa era, como francamentoedijo el “Time Magazine” (Nota del Traductor: semanario del NYTimes), un “chanchullo”.

Esto es especialmente cierto en el caso del etanol procedente del trigo: aún siendo optimistas, la producción de un galón de etanol usando trigo consume la mayor parte de la energía que se produce. Pero parece ser que la política aparentemete “buena” de biocombustibles, como la producción brasileña de etanol a partir de caña de azúcar, acelera el ritmo del cambio climático al promover la deforestación.

Y mientras tanto, la tierra usada para la producción de biocombustibles es tierra que no se usa para la producción de alimentos, así que el subsidio de los biocombustibles es el principal factor de la crisis de los alimentos. Pueden verlo así: la gente está pasando hambre en África, mientras los políticos americanos están cortejando el voto de los estados agrarios.

Oh, y en este caso te estarás preguntando si los aspirantes a la presidencia tienen conocimiento de este tema.

Una cosa más: una razón de que la crisis de los alimentos haya sido tan severa es porque a los principales protagonistas del mercado del grano les complace.

Gobernadores y comerciantes privados normalmente guardan una parte de lo que producen para que, en caso de que se produzca una mala cosecha, ésta no provoque una repentina escasez. Durante estos años, sin embargo, estas reservas se han reducido, principalmente porque todos creían que en caso de que un país tuviese una mala cosecha siempre podría comprar a otro los alimentos que necesitase.

Esto ha provocado la vulnerabilidad del balance de alimentos mundial a una crisis que afectase a muchos países de una sola vez- del mismo modo el marketing del complejo de seguridad financiera, que se supone que está para advertirnos de los peligros, dejo al mercado financiero mundial en una posición altamente vulnerable a que se produjera un shock en todo el sistema.

¿Qué debe hacerse? Lo más importante es ayudar a la gente que está sufriendo: el programa de alimentos de las Naciones Unidas hace una apelación desesperada por más fondos.

Necesitamos también hacer algo contra los biocombustibles, cuya despedida es un terrible misterio.

Pero no está muy claro cuanto podemos hacer. Comida barata, como el petróleo barato, puede que sean cosas del pasado.

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Acerca de pablolopez

Soy periodista, estudiante de periodismo, nací el 5 de Octubre de 1987 en Madrid, aunque estoy muy vinculado a la ciudad de Sevilla en la que viví un año. Además del periodismo me atraen otras muchas cosas como la poesía, la literatura, el arte, la filosofía, la psicología, en el fondo el pensamiento en general y todo aquello que exalta al ser humano. Soy un ser exaltado, entusiasta, aunque vergonzoso y tímido. Mi forma de pensar camina entre el idealismo y la realidad pasando de un lado a otro, pero prefiero luchar por el idealismo porque es la única forma de cambiar, aunque sólo sea un poco, el mundo. Creo que los cambios deben empezar por uno mismo y que no hay mejor forma de predicar que con el ejemplo. Soy un escéptico pues, como Arcesilao, pienso que "no existe representación que, aún pareciendo verdadera no pueda ser falsa" y que ni siquiera sabemos si no sabemos nada. A pesar de todo, nuestras limitaciones nos permiten conocer el mundo lo suficiente como para vivir en él y ser felices que, al final, es lo importante. Puedes visitar mi blog personal en http://pablolopez.org Ver todas las entradas de pablolopez

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