En el valle de Elah: Sherlock Holmes a lo John Wayne (o viceversa).


Según la Biblia, el valle de Elah es el escenario en que tuvo lugar la pelea entre David y Goliat. En esta película se ha escogido como metáfora de la lucha contra algo casi imposible, gigantesco, que impide conseguir cualquier propósito.

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Luchando contra gigantes. Así se ve Hank Deerfield (Tommy Lee Jones), antiguo militar, cuando recibe la noticia de que su hijo Mike ha desaparecido de la base militar a la que estaba destinado tras regresar de Irak y decide investigar. A partir de aquí nos encontramos con un padre que representa todos los valores patrióticos de EE.UU. y que no descansará hasta conocer el destino que tuvo su hijo. Pero no lo tendrá nada fácil: la policía se toma el asunto a la ligera y el ejército no colaborará y pondrá los obstáculos habituales. Pero para el personaje de Tommy Lee Jones ésto no serán impedimentos, pues nos encontramos ante un gran investigador, mezcla de Sherlock Holmes y un duro detective de Dashiell Hammet: metódico, observador, deductivo, duro, implacable. Un John Wayne moderno pero que también se permite la ternura e, incluso, la comicidad.

Investigando el paradero de su hijo con ayuda de la agente Sanders (Charlize Theron), Hank se encontrará con la realidad del Irak en guerra y cómo ésta ha deshumanizado a los soldados estadounidenses y ha hecho de su hijo un ser horrible, irreconocible para su padre. Así la trama va mezclando las pesquisas del padre con los horrores de la guerra y el drama familiar que supone para Hank y Joan Deerfield (Susan Sarandon). Es en este punto donde encuentro algo que chirría: esos tres elementos se combinan en la película más o menos bien, pero creo que se le da excesiva importancia a la investigación por encima del drama, de forma que cuando todo se aclara me quedé con el regusto de que se podría haber logrado algo mejor, acorde con las expectativas que la investigación genera.

La película está inspirada en los hechos reales que suscitaron a Mark Boal la escritura de Muerte y deshonor y es la segunda del director canadiense Paul Haggis (director de Crash y guionista Million Dollar Baby y Banderas de nuestros padres, entre otras), con la cual quiere transmitir el mensaje de un país enfermo moralmente que necesita ayuda del exterior.

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