“Con un par… de gafas”

Odio el pesimismo. Soy capaz de soportar todos los desahogos del mundo, pero los lamentos quejosos y pesimistas me son inaguantables, porque no aceptan solución alguna por muchas que les propongas.
Al que llora es posible consolarle, pero al que se lamenta es difícil hacerlo. Él dice que quiere morir, que nada vale la pena, se arrepiente de su pasado que no puede cambiar y no hace nada por el futuro porque no cree que vaya a conseguir nada. Aquel hombre decía creer en muchas cosas, pero no creía en sí mismo ¿es posible algo así?
El pesimismo hace pasar un mal rato a los que lo sufren en sí mismos y a los que le rodean. Respeto la tristeza, porque es un sentimiento natural, pero odio con todas mis fuerzas el pesimismo, porque es una visión de la realidad y la vida que no aporta nada, no así como el optimismo que llena de sentido y posibilidades la existencia.
El optimista atrae porque ofrece al mundo algo diferentes que no es el mundo: ofrece un mundo mejor. Un mundo mejor al que es posible llegar, aunque también costoso y complicado. Por eso no hay nada peor que el optimista perezoso que ve un mundo mejor que no depende de sí mismo, sino de la suerte o la casualidad.
El verdadero optimista es luchador porque sabe que sus sueños no se harán realidad si no se despierta y lucha por ellos. El optimista perezoso nunca se despierta, vive ajeno al mundo soñando eternamente, en cambio, el verdadero optimista conoce el mundo real y cree en sí mismo para cambiarlo.
El optimismo es una virtud. Es la virtud de los que han nacido para cambiar el mundo, para hacerlo diferente, para hacerlo mejor. Y aunque se vayan seguirán presentes en el mundo, en la medida en que aportaron a hacerlo mejor. Ese es su legado: un sueño que hicieron realidad para compartirlo con nosotros.
Artículos relacionados en Sinfu:
Otros artículos de interés sobre psicología en Sinfu:
- Ser y acto. Construyéndonos a nosotros mismos.






[...] 7, 2008 Esoty de acuerdo con Sin futuro y sin un duro, no tolero a los pesimistas, probablemente porque soy en parte pesimista. Creo que estar rodeado de personas positivas y [...]
soy gabriela tengo 9 años y dos hermano y soy la hija de gonzalo me ha gustado bastante lo que has escrito
un saludo gabriela
Me alegro de que os haya gustado lo que he escrito y esteis de acuerdo con ello. Hace falta optimismo en el mundo.
Me gusta tu reflexión, pero el motivo por el que el optimismo tiene tan mala prensa es porque nadie nos enseña a como serlo, es decir, que es más fácil ser negativo que positivo.
Por otro lado, yo creo que a la gente no le gusta tanto la positividad como tu dices, de hecho estár con gente feliz suele hacer sentir mal a mucha gente mediocre que ve en la alegría ajena su propia desdicha. No me preguntes porqué, dejemoslo en que son mediocres.
Te pongo un ejemplo: un dia te levantas contento y todo el mundo te pregunta “que te pasa?” “porque esa sonrisa?” “buanas noticias?” “has bebido?” !tiene que pasar algo EXCEPCIONAL para que uno valla feliz por el mundo, y por no dar explicaciones en donde no las hay, pues nos cortamos el rollo a nosotros mismos.
El optimismo es una forma de ser compatible totalmente con la tristeza en ciertos momentos, el optimismo yo con lo considero como una fuerza que nos inspira a mirar siempre adelante sin melancolías del pasado. Se puede ser optimista sin ser excesivamente alegre o simplemente alegre.
Alguna persona puede que se moleste ante gente excesivamente alegre, pero también hay muchas personas que necesitan gente al lado que les anime, que no les eche para atrás sus ilusiones y proyectos dándole una perspectiva negativa de la vida.
El optimismo quizás tiene mala prensa, como tú dices, porque la gente alega que tiene derecho a sentirse triste, por ejemplo cuando muere un familiar. Eso es normal, pero es que el optimismo no es estar rebosante de alegría ante una pérdida sentimental, económica, personal o de cualquier otro tipo. El optimismo es saber que podemos salir adelante, quizás no ahora, ni mañana, quizás siempre nos quede ese recuerdo, pero nosotros sabemos que debemos seguir viviendo, a costa de eso, de la mejor manera posible.
Estoy de acuerdo contigo. Yo soy una persona calificada, con nivel universitario y así y todo, no encuentro trabajo desde que emigré, pero no me amilano. Es la realidad de los inmigrantes y como inmigrante al fin uno se hace inmune a los rechazos. No me dejo vencer por el pesimismo así que para no terminar de analfabeta me he inventado, “sin un peso” mi blog.
En “Puja Mamita, puja” quiero contribuir, con los padres que estan divulgando su batalla por evitar “las princesas de cristal”, pero no sé como hacerlo porque desconozco detalles ténicos de los blogs. Prefiero que alguien me envíe algo que lo subiré con mucho gusto.Un saludo, de una cubana desde Chile, con mucho amor para todos y los espero en http://www.pujamamitapuja.blogspot.com